La arrancada ceremonial del Rally Guanajuato no trajo más que alarido, colores, porras, alegría y una exposición del evento que ha demostrado ya estar en el ADN de los guanajuatenses.
No era para menos con unos 2 mil espectadores reunidos en la zona final de la etapa Callejera de Guanajuato, en la Alhóndiga de Granaditas, que tuvo sonrisas de todas las edades de principio a fin.
La tarde estuvo precedida por el festejo local que se une a la organización, con danzas típicas como La Danza de las Ollas bailada por un grupo de niñas que arrancaron el aplauso del público, La Danza de los Viejitos, ahora con varones, matachines, una banda de rock y un mariachi caracterizado como personaje de la película Coco.
Vino después un espectáculo multidisciplinario de luces y danza, tambores a cargo del grupo Total Access, que ponían algunos de los ingredientes del festejo.
Pero el mayor alarido comenzó apenas se escucharon los motores de los autos, en transmisión simultánea con el inicio del Teatro Juárez.
El primero en salir fue el más reconocido por el público, el francés de Citroen Sebastien Loeb, quien se dejó querer por los más experimentados aficionados.
Desfilaron también el español Dani Sordo, quien hablando el lenguaje de la gente, se sintió el más cercano.
Los pilotos desfilaron uno a uno por los caminos de Guanajuato, arrancando vítores y sorpresas de algunos de los más pequeños, ya emocionados por los fuegos artificiales que salieron antes del banderazo.
Detalles aparte fueron los gritos que se llevaron algunos pilotos, como el británico Kris Meeke, quien recibió el grito de «¡no te salgas del camino!».
Otros como Sebastien Ogier sacaron el mayor ánimo de la gente, gracias a su expresividad y la máscara de Rey Misterio de su copiloto Julien Ingrassia.
Finalmente, vino el líder del campeonato, Thierry Neuville, de Hyundai, cuyo navegante Nicolas Gilsoul, quien recibió un detalle especial de Ingrassia, una pequeña escoba en alusión a su apertura de caminos desde hoy, en el primer día de competencias oficiales en tramos.
Así se demostró una nueva oportunidad del evento familiar que acapara miradas en el Estado una vez por año, y que reunió de nueva cuenta desde niños hasta a los mayores miembros de la familia, que se deleitan con un espectáculo al que cada vez reciban más como uno de familia.
