Pese a los riesgos
Miles de fieles se adentraron en un recorrido sin igual para llegar a venerar a la Virgen de San Juan de los Lagos.
Entre ellos, cientos de francorrinconenses en compañía de sus familiares y amigos realizaron este viaje a pie sin importar los riesgos que esto implica.
Un ejemplo de ello es el francorrinconense Fulgencio Velázquez, quien ya tiene 57 años yendo a visitar a la Virgen de los Lagos antes de su fiesta.
Año con año, es una tradición cumplir esta acción, pues desde que tiene 12 años de edad ha ido caminando y en este 2019, fue en compañía de su nieto y dos jovencitas. Tardaron 24 horas en llegar.
A pesar de las ampollas que ya padece cada vez que va desde hace 27 años, sigue repitiendo está acción porque ahora se dice estar movido por la fe, eso sin contar los diversos riegos que padecen.
Incluso, se pueden observar cruces que indican el fallecimiento de personas durante el trayecto y los sitios más peligrosos son el Río de Vázquez y el del Espinazo.
En el río Vázquez no había paso y algunas personas se cayeron de rodillas o en el peor de los casos de cara o de costado.
Había fila para poder cruzar, ya que, para no entrar al agua tenían que pasar de uno por uno por donde se encontraban las piedras, mientras las personas esperaban y trotaban en su lugar esperando no “enfriarse” y sufrir alguna lesión muscular en los pies.
Por otra parte, en el Espinazo había un charco de agua no muy profundo, pero con lodo, y también representó otro punto de gran riesgo para los Sanjuaneros que iban por ahí de noche.
Fulgencio mencionó también que una vecina suya, Doña Lupe, estuvo a punto de caerse y para evitarlo se agarró de un alambre de púas bruscamente y su brazo se lastimó, sin embargo no evitó que quedara de rodillas; incluso a ella misma se le bajó demasiado la presión y no hubo quién la atendiera, pues al parecer les dijeron que les mandarían una moto y nunca llegó.
En este sentido indicaron que sintieron una menor atención por parte de los cuerpos de emergencia, como por ejemplo de Protección civil.
Así pues, el señor Velásquez señaló ser muy consciente de que, a pesar de sufrir ampollas y dolores, en el camino van personas descompensadas, con problemas cardíacos, e incluso con algún esguince de mayor gravedad y no pide atención sino hasta que estas personas son atendidas.
Lo que él señaló como juicio personal decía que el año pasado había mayor coordinación entre Protección Civil Municipal y el de la Unión de San Antonio.
“Con la protección civil que había de San Pancho daban mucha ayuda. Ya nos habían acostumbrado a darnos un servicio y como ciudadanos si se extrañó (su atención)”.
La ayuda particular como año con año nunca faltó, sin embargo, también pareció verse disminuida en número.
Sin embargo, vecinos de la colonia Morelos año con año van a ofrecer ayuda, agua, medicina y en ocasiones hasta servicio médico, en el que checan la presión, niveles de glucosa y lógicamente lesiones musculares y este año afortunadamente para los Sanjuaneros no fue la excepción.
El fotógrafo de este diario en la sección local del Rincón, año con año también acostumbra a ir a San Juan y mencionó que un grupo de muchachos de la Colonia Santa Anita se llevaron entre 7 u 8 motos y fueron a San Juan también, pero con mucho riesgo debido a las piedras del camino; incluso, uno de ellos hasta se cayó.
En el paso del río, también estuvo a punto de caer, sin embargo, logró tomarse del alambre de púas y terminó cortado de las manos.