
En el universo del Festival Vive Latino, que este sábado se lleva a cabo en el Estadio GNP, la música convive con otras expresiones que forman parte de la identidad cultural mexicana. La lucha libre ocupa un lugar especial, pues acompaña al rock y eleva la energía del encuentro.
En el primero de los dos días del festival, el ring se transformó en un escenario más que importante, donde cientos de personas se reúnen en puro goce. Jorge Hernández y Pepe Sánchez, un par de amigos que han asistido al festival desde hace ocho años, lo ven como una parada obligatoria.
Con máscara puesta, los amigos, que viajan desde Cuernavaca, saben que la presencia de Templario y Soberano Jr. en su función de las 17:15 es un punto clave en la jornada.
«Es el único festival que hace esto y está padre tener esta experiencia entre tanta música, mientras uno se mueve entre un escenario y otro. Además, aquí podemos ver a los luchadores muy cerca y eso a nosotros nos emociona. El Vive es muy mexicano; ya hay muchos festivales que son más agringados y esta experiencia es única, muchos la disfrutan», comentó Hernández.
La presencia de la lucha libre dialoga naturalmente con el espíritu del Vive Latino: irreverente, festivo y profundamente ligado a la cultura urbana. Pero también reafirma el lugar que el encuentro musical ocupa como una figura de resistencia desde su creación en 1998.
«Van a ir y venir muchos festivales, pero el Vive aquí va a seguir. Es icónico, muy de la cultura mexicana y latinoamericana. Es un encuentro muy bohemio, siempre contestatario y revolucionario, y ha continuado así desde su creación», agregó Sánchez.
Con cinco escenarios, el Vive promete una jornada cargada de música, donde Enjambre, Lenny Kravitz y La Maldita Vecindad figuran entre los grandes protagonistas del día.



