
La comida yucateca, una de las más ricas de México, no se queda atrás. En el Pabellón Marca Guanajuato está el caso de Ki-Páap, cuyo propietario ha sabido emprender con artes culinarias, trayendo la comida de tierras mayas a León.
La comida yucateca no es solo una de las mejores de México, sino del mundo. Está considerada Patrimonio de la Humanidad. Los papadzules, los panuchos, y por supuesto los tamales propios de esa zona y sobre todo, la cochinita pibil, han deleitado paladares por siglos.
Fue así como un joven emprendedor de nombre Luis Gabriel Pereza fundó la empresa “Ki-páap” (cuyo significado es “rico” y “picante”) que actualmente se encuentra con el distintivo Marca Guanajuato. Oriundo de tierras mayas, Luis radica actualmente en León y ha comprendido que la cocina de su estado es un buen nicho de mercado.
Tiene 12 años viviendo en León, y un año con seis meses con la empresa. Cuya idea nació desde diciembre de 2019. Hasta el momento, él es quien se encarga de absolutamente todo en su naciente empresa.
“Soy de familia yucateca, y actualmente ya radico en León. Por eso quise traer esta cocina a Guanajuato, y aunque hay mucho negocio yucateco a León, el sazón es diferente de cada quien. La ventaja y el plus que ofrezco es que está empacado al alto vacío, que le da una ventaja al producto, pues no entran ni olores ni virus”, dice con orgullo Luis Gabriel.
Por supuesto, también está lo novedoso que ofrece: “El plus que damos es el sabor: totalmente original de Yucatán, además del alto vacío, que permite abrir, calentar y servir. Es completamente práctico para las familias que llegan cansadas de trabajar. A la gente le ha costado mucho”.
Durante la pandemia supieron adaptarse, pues empezaron en diciembre, y en marzo comenzó la enfermedad a propagarse. Para su fortuna, el modelo de negocio les sirvió para distribuir su producto en diferentes puntos de venta.