Como es costumbre cada año, el tercer domingo del mes de junio se celebra el Día del Padre, desde hace muchos años se conserva esta tradición. La importancia de la figura paterna impulsa a meditar sobre su importancia dentro de una familia.
Primero habrá que situarnos en los tiempos modernos y referirnos a las formas antiguas de comportamiento de los padres de familia. Si lo hacemos desde el punto de vista material, el padre era el sostenimiento único del hogar y eran tiempos que había un mayor número de hijos por familia y la formación integral de los mismos no era tan demandante como lo es ahora. Actualmente las condiciones han cambiado, la afortunada superación de las mujeres que forman los matrimonios ha permitido que participen económicamente ambos y con eso se ha adquirido mejores condiciones de salud, alimentación y sobre todo la educación para los hijos, para afrontar los retos de un mundo totalmente distinto a los anteriores.
Quiero hablar de los matrimonios bien constituidos y dejar como excepción a la regla los que no lo son y allí la figura del padre es respetada y querida como tiene que ser, simplemente porque los hombres somos parte integral de la unión matrimonial para concebir a los hijos y por supuesto que tenemos defectos, pues todos los seres humanos los tenemos. El padre siempre ha tenido y seguirá teniendo la gran responsabilidad de darse a respetar en el hogar, especialmente con su comportamiento en su trabajo.
Estamos conscientes de que todas las familias, padres e hijos, estamos viviendo un tiempo totalmente diferente y las actuales facilidades de diversiones o entretenimientos algunos no son precisamente deseables, desafortunadamente van en aumento y minan el comportamiento de cada uno de los integrantes de la familia. La esposa y los hijos se sienten orgullosos del padre, cabeza del hogar, porque así sienten seguridad en su vida personal y los padres debemos sentirnos orgullosos de que nuestros esfuerzos con comportamientos adecuados, obtengan los resultados de una familia bien constituida, con ánimos de vivir y pudiendo vencer con mayor facilidad los naturales obstáculos de salud, violencia y muchos otros factores que antes no se conocían, como los feminicidios y el incremento del consumo de drogas nocivas para la salud.
Realmente todos los que tenemos la suerte de ser padres debemos adquirir la responsabilidad que nos corresponde en todos los casos, pues los tropiezos pueden ser leves o se convierten en daños menores o mayores. Tenemos que asumir la responsabilidad diaria de ser padre y la satisfacción íntima de ver avanzar y triunfar a nuestros hijos, las buenas relaciones familiares y la aceptación de un buen prestigio dentro de la sociedad que les rodea es la recompensa que necesariamente tendremos y debemos sentirnos orgullosos.
Los que no tenemos la suerte de contar con nuestro padre en la tierra y solo contamos con la grandeza de nuestro Padre Eterno, ellos nos acompañan en el recuerdo y buscaremos agradecer la herencia de amor y sus sabios consejos que nos formaron.
A los que tienen a sus padres en la salud y en la enfermedad, es deseable que los amemos, los respetemos, los cuidemos y atendamos en sus enfermedades. Por que lamentablemente hay muchos padres abandonados por hijos que no cumplen el mandamiento de honrar a su padre y a su madre.
Gracias a mis hijos y mi familia, que me están dando el cariño y atenciones que ellos sienten y no sé si lo he merecido. A mi padre, que hace 33 años tuve la desdicha de que se haya muerto, pero lo sigo recordando, queriendo y llorando por él y solamente me queda el recurso de dirigirme a él por medio de la oración para pedir su consejo.
Para todos, feliz Día del Padre.

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