Hace una semana exactamente, una institución identificada a nivel regional por su trabajo incansable en pro de la niñez leonesa, cumplió treinta años de existencia. Amigo Daniel, A.C., ha significado para cientos de niños del Bajío, en situación de violencia o abandono, una verdadera opción para superar su desafortunada situación. Y es que la simple palabra “infancia” se asocia inmediatamente con inocencia, ternura, juego, felicidad, porque se trata de la etapa más temprana de la vida humana, aquella en la que las bases deben estar bien cimentadas, de manera armónica, completa, vasta, y no de la forma en que la experimentan muchos niños y niñas a las que les son arrancadas sus ilusiones porque son golpeados, vejados, maltratados o en muchos otros casos, abandonados. Esta asociación civil, que empezó dando atención de manera sencilla a infantes en situaciones complicadas, cuenta ahora con una infraestructura digna de imitarse y por supuesto, de reconocerse. Esta organización tiene hoy en día, instalaciones que paulatinamente fueron creciendo para dar atención integral a quienes llegaran a sus puertas. Por un muy corto pero significativo tiempo, tuve el honor y la fortuna de formar parte del personal de esta Casa Cuna. Durante el breve lapso que acudí a ese albergue, me di cuenta de historias verdaderamente estremecedoras. Historias de transformación, historias sorprendentes; ya que vi cómo pequeños que llegaban asustados, golpeados, con frío, sin una rutina, eran acogidos como parte de un gran hogar en el que no sólo se les satisfacían sus necesidades más básicas, sino que se les brindaba también educación, cariño y lo más importante, la posibilidad de reintegrarse a sus familias de origen o formar parte de una nueva familia a través de la adopción. Amigo Daniel se encuentra muy organizado. Cuenta con áreas bien definidas y cada una encabezada por gente con experiencia en el ramo. En Amigo Daniel, se conoce bien a los niños y niñas que llegan, se les identifica por su nombre, sus características y preferencias. No se trata de meros casos que eventualmente se resolverán. Me consta que cada infante que ingresa, es motivo de preocupación y ocupación. ¿Cómo son hoy en día los niños que pasaron por esa institución? ¿Qué cuentan las familias conformadas por pequeños que estuvieron en ADAC? Durante el merecido festejo organizado para celebrar el trigésimo aniversario de la Casa Cuna, se contaron testimonios tanto de aquellos que fueron habitantes de Amigo Daniel, como de familias que fueron favorecidas con hijos adoptados gracias a la institución. Historias de éxito y de sueños cumplidos. Felicidades a Amigo Daniel, a todos y cada uno de los que forman y han formado parte de esa Casa Cuna que ha cambiado la vida de 2000 niños a lo largo de tres décadas. Si los sentimientos que experimento y las memorias que evoco durante mi fugaz paso por ese albergue, son tan emotivas, no puedo imaginar lo que sentirán todos aquellos que han dedicado gran parte de su energía, su trabajo, sus emociones y su vida, a esta labor tan loable y tan enriquecedora. ¡Enhorabuena y que sigan sumando muchos años más y más miles de historias de éxito!
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