El Mundo se nos está enfermando de un profundo egoísmo. Construyamos un Mundo donde quepamos todos, un Mundo donde no haya violencia, exhortó anoche el Arzobispo de León, Jaime Calderón Calderón quien presidió la solemne conmemoración del jueves de Corpus Christi en la plaza principal, multitudinario evento donde con renovada fe se reunió la grey, a la que no movió ni un centímetro ni la llovizna ni el viento del aguacero que no llegó al corazón de la ciudad.
Y después de la solemne eucaristía vino la procesión del Santísimo Sacramento.
El pastor de la Iglesia hizo la reflexión mencionada, durante su mensaje a la feligresía reunida en la plaza refiriéndose a la importancia y a la relevancia de la Eucaristía y donde nos recordó que la Eucaristía es el fundamento y el alimento de la misión evangelizadora de la Iglesia.
Fundamento y base, dijo al recordar que «el Señor Jesús en primer lugar buscó evangelizar las periferias» refiriéndose a la palabra que llevó a los gentiles de la Galilea.
Monseñor también exhortó a que «el cristiano católico que vive la experiencia de los Sacramentos, tiene que sacar de su vocabulario, de su diccionario, la palabra exclusión».
Y mientras el arzobispo brindó su mensaje ante la multitud reunida a las puertas del Templo del Sagrario en la histórica plaza, un pequeño ejército de sacerdotes ofreció a grandes y chicos, a viejos y a jóvenes el confesarse en momento tan sagrado para al catolicismo de León que así conmemoró la solemnidad del Corpus Christi símbolo de la muerte y resurrección del Señor Jesucristo.
Luego de 1 hora y 17 minutos de santa misa, encabezados por el arzobispo partió en columna la procesión del Santísimo Sacramento que salió de la plaza y recorrió el corazón de León hasta llegar a la Plaza Expiatorio.
