El arzobispo metropolitano de León, Alfonso Cortés Contreras, exhorta a buscar la paz interior para afrontar todos los retos y dificultades que se presenten en este Año Nuevo 2020.
Destacó que para poder experimentar la paz interior, debemos reconciliarnos con nosotros mismos, con la vida, y desde luego con Dios.
La paz interior significa también que tenemos que superar los baches de la envidia, los desvíos de la impaciencia, las calles sin salida de la terquedad y los puentes helados de la rigidez, enfatizó.
En la celebración eucarística envió su mensaje a los feligreses en Catedral en la noche de inicio del año 2020, y además se difundió en las parroquias y templos de la Arquidiócesis Metropolitana de León.
Pidió recordar siempre lo que Jesús enseña: “La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el mundo. No pierdan la paz ni se acobarden” (Jn. 14, 27).
Alfonso Cortés precisó: “Sí queremos progresar en todas las áreas de la vida, sin embargo, de manera reactiva buscamos más bien culpables en vez de posibles soluciones”.
En la festividad religiosa del Día de María Madre de Dios, destacó: “es necesario estar en sintonía, vivir la armonía, aprender a reflexionar y a escuchar lo que hay a nuestro alrededor. Quienes son contemplativos, han aprendido a entender rápidamente lo que significa la paz interior. Porque sabemos escuchar y ver con los ojos y oídos lo que nos trasciende, es decir, Dios mismo.
Aclaró que no se trata de perdernos en los idealismos, sino darnos cuenta de “lo que realmente es”. Ni siquiera de lo que nos gustaría. Como dice el adagio, “al pan, pan y al vino, vino”.
La paz interior no viene de ocultar, de decir mentiras o verdades a medias sino de llamar las cosas por su nombre. La paz interior se logra también cuando tenemos el conocimiento de que todo está bien, es decir de que estamos haciendo la voluntad de Dios, resaltó.
Abundó que en esta ocasión del Año Nuevo lo abordaremos como la actitud que todos tenemos, no de tranquilidad sino de claridad y ecuanimidad ante lo que aparece y se presenta en el transcurso de la aventura de la vida, es decir la paz interior la cual supera toda comprensión.
