La series de luces navideñas: uno de los elementos más importantes de decoración decembrina. A veces de un solo color, a veces intermitentes, siempre llamativas y hasta hipnóticas, pero… ¿Cuál es su origen? ¿Cómo han evolucionado con el paso de los años?
Blanca Elena Lara García, quien tiene vendiendo estas lucecitas desde 1985, recuerda que desde ese entonces la calle Josefa se llenaba de gente, de puestos, de clientes y de regalos.
“Desde que yo era niña veía estas luces, y luego me dediqué a venderlas. Una de las primeras, en los años ochenta, eran las luces de piñita.
Poco a poco fue cambiando hasta las de hoy en día, que son las luces de leds, y las más seguras.
Las de leds deben tener como unos diez años y hoy en día se encuentran en todos lados. La principal característica es que no son tan delicadas como las tradicionales”, dice.
Las luces intermitentes, por eso no se calientan ni queman. Los leds son “luces frías” y una de sus características más notables es que son mucho más seguras que las anteriores.
Hay luces de un solo color, bicolores, multicolores, de movimientos intermitentes.
Los precios son los más variados también: Hay de 25 pesos, las de menor extensión y más simples, hasta las más novedosas que tienen forma de estrellas y cuestan 380 pesos.
Las de cascadas también son de las más populares. Los cañones que emiten luz de láser cuestan 350.
ALGO DE HISTORIA
Las luces de Navidad son un elemento tan importante y tan común, que se ha olvidado parte de su historia.
Muchas de estas luces nacieron durante la Inglaterra Victoriana, concretamente en 1881. Fue en el Savoy Theatre cuando se iluminó por primera vez en temporada navideña.
Fue el estadounidense compañero de Thomas Alva Edison, Edward H. Johnson, el primero en diseñar lo que hoy en día conocemos como el Árbol de Navidad iluminado.
