Al menos 8 mil 837 personas murieron asesinadas en Guanajuato en los últimos cinco años, la mayoría de ellas por arma de fuego, la minoría por arma blanca y una cantidad considerable por otras mecánicas en una guerra entre grupos criminales.
Siempre en una tendencia creciente, los asesinatos en Guanajuato alcanzan cada año cifras récord y el llamado Golpe de Timón del actual gobierno de Guanajuato no ha marcado una diferencia positiva en la prevención y combate a esa violencia, la manifestación más cruenta del crimen organizado.
La lucha declarada a la violencia por autoridades estatales y municipales no solo no la ha detenido sino que ha cobrado incluso más víctimas este año, entre ellas policías, más que en cualquier otra época.
De acuerdo con las cifras oficiales, 2015 tuvo registro de 863 asesinatos. Eran mediados del gobierno de Manuel Márquez Márquez y se iniciaba el conteo de incidencia criminal a nivel nacional y por estados, a cargo del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, con información de las autoridades estatales.
En 2016 la cifra se incrementó a 947 y en 2017 a mil 84. El 2017 fue el año en que se dio a conocer un cartel con base de operación en Santa Rosa declarando la guerra a otra procedente de Jalisco.
Para 2018 las cifras de homicidios se dispararon con un incremento de más del doble, ese año registró 2 mil 609 asesinatos en Guanajuato, y en 2019 los conteos superan los 2 mil 800 crímenes.
Pero no se conoce aún un conteo oficial del año 2019 aún.
Fosas
A medida que la guerra entre organizaciones criminales en Guanajuato se recrudece, se van acumulando también los descubrimientos de fosas clandestinas y de restos humanos a cielo abierto, y con ello crece también el rescate de restos humanos que quedan en los servicios médicos forenses pendientes de estudios periciales para individualizarlos, identificarlos y contabilizarlos
Villagrán e Irapuato son los municipios con más fosas clandestinas descubiertas y nunca se han establecido cifras precisas de fallecidos encontrados en ellas y faltan muchos por ser identificados.
Con altibajos, la guerra entre organizaciones criminales se recrudece paulatinamente ante la impotencia de las autoridades.
