Seis perros y 23 caballos que formaron parte de los grupos K9 y Policía Montada de León han terminado su etapa en el servicio y ahora esperan encontrar un hogar donde pasar sus últimos años.
Entre ellos está Orus, un pastor belga que durante más de una década participó en operativos y que incluso salvó a un ciudadano al enfrentar a un agresor armado con un objeto punzocortante. También están Thor, Violeta, Freddy, Astor y Malek, entrenados para detectar drogas, explosivos y armas, o para intervenir en casos de violencia familiar y disturbios.
Los caballos, que patrullaron calles y zonas rurales, también están listos para ser adoptados. Por ahora permanecen en el cuartel recibiendo atención veterinaria y alimentación especial, a la espera de que una familia los lleve a casa.
La adopción de estos animales fue posible gracias a reformas aprobadas por el Ayuntamiento de León que permiten entregar a ciudadanos responsables a los ejemplares que ya no puedan trabajar por edad o por problemas físicos.
Según Pilar Negrete Muñoz, jefa de Área de Cuarteles de Policía K9 y Policía Montada, la edad de retiro de los perros suele rondar los 9 años, aunque en algunos casos se adelanta por enfermedad o lesión. “Es darles la oportunidad de que tengan un hogar y que las personas sepan que ellos dedicaron su tiempo a la ciudad”, señaló.
El cuartel de los grupos especiales fue remodelado recientemente y ahora cuenta con más caniles, áreas de recreación y espacios para animales jubilados. La idea es que, mientras esperan una adopción, puedan vivir en mejores condiciones y lejos del estrés del trabajo diario.
Lo que se busca es que, después de años de trabajo patrullando calles, rastreando delincuentes o vigilando eventos, estos animales puedan descansar y recibir el cuidado y afecto que merecen.
