
El caso de la joven agredida en la zona de las Joyas sigue dando de qué hablar en todo León. La gente de la colonia, y en especial las mujeres, están conscientes del peligro que viven día con día, entre baldíos y poca seguridad.
Muchas de las personas en Las Joyas están conscientes de ello. Particularmente, de la zona conocida como Rizos de La Joya. En el área, abundan los terrenos baldíos, que con el pasar de los años se han convertido en tierra de nadie: páramos secos donde crece la hierba, la tierra y la basura se acumulan y mientras de día lucen desolados, durante la noche se convierten en coto de caza de asaltantes y otros criminales.
Las mujeres a quienes se les pregunta sobre la situación en su lugar de residencia o trabajo, responden no sin antes mirar a la calle, a los terrenos en cuestión, y a las zonas que en ocasiones, quedan solitarias. Aunque ya cuentan con el apoyo de la Guardia Nacional (cuyo cuartel se encuentra calles arriba) y hay espacios que se han abierto, como es el caso del Parque La Olla, todavía hay mucho por hacer y mejorar:
Así lo expresa Eugenia Montes, madre de dos hijos y esposa: “Siempre es en las mañanas o en las tardes cuando una más se tiene que cuidar, y eso es algo que tenemos que hacer entre nosotras. Siempre es cuando todo está oscuro. A veces nomás nos chiflan y nos dicen de cosas (sic) pero luego pasan cosas horribles como lo de aquella muchacha”.
Para la gente de las Joyas (particularmente las mujeres) el problema de inseguridad en medio de diversos terrenos baldíos es un asunto de todos los días, pero están conscientes que es cuando ocurre un problema que hace eco en la ciudad que la gente voltea a ver a la zona. O como afirma el dicho: “ahogado el niño, a tapar el pozo”, pues es cuando llega la vigilancia a las calles.
Para David Herrerías, destacado académico y activista, quien durante más de una década ha luchado por mejorar la situación de Las Joyas y su gente con la asocoación civil ‘Auge, Autogestión y Educación Comunitaria A.C.’ el tema del abuso es complicado y lacerante.
Él mismo señala:
“El tema del abuso a menores es muy complejo. Desde luego que una parte, tiene que ver con el espacio público, como lo son las calles iluminadas. Sobre todo, se trata de un espacio público de calidad.
Que haya lugares donde los niños y los jóvenes puedan salir a sus casas a pasar el rato y que estén vigilados, y en ese sentido, hay mucha falta tanto en las Joyas como en gran parte de la ciudad tener espacios públicos cuidados. Otra cuestión es que tiene que ver con la comunidad misma. Es decir, estrategias de cuidado que la comunidad misma tiene que ir desarrollando para acompañar a los niños a la escuela, o bien, crear espacios seguros cercanos a las escuelas. Pero el problema de fondo, es cultural, y tiene que ver con una cultura vinculada al machismo”.