Durante el primer trimestre del año, Guanajuato ocupó el nada honroso noveno sitio nacional en homicidios dolosos; en total se registraron 326 asesinatos, una cifra récord. Con 94 casos, León se ubicó como la ciudad con más crímenes de este tipo.
Estamos perdiendo la lucha contra la delincuencia y las autoridades no quieren reconocerlo. No se trata solo del discurso de “aquí no pasa nada”, sino de actitudes mezquinas que en vez de sumar, restan.
Un claro ejemplo es el municipio de León. Después de una semana gris que empezó con el cuestionable desempeño de las autoridades de Protección Civil y culminó con ataques a la libertad de expresión, boletinan un fallo del Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA) en el que se declara la nulidad del contrato que soportaba el programa Taxi Seguro.
Es claro que la administración encabezada por el panista Héctor López Santillana es incapaz de comunicar acciones positivas; desde que empezó, a la fecha, hay más menciones en su discurso referente a mi administración que lo que ellos han hecho.
La obsesión de los panistas por destruir lo construido en el trienio anterior los ha hecho miopes a una realidad: la inseguridad está fuera de control, y no hay signos de que esto vaya a mejorar.
¿Qué hacer para remediar esta situación? Ponerse a trabajar en construir, no en destruir.
Pueden empezar por el programa Taxi Seguro. Este es un esfuerzo, de entre muchos otros, implementados para garantizar la seguridad de los usuarios y los operadores de taxis. Es la primera vez que en León intentábamos algo así; es un programa que debió crecer y perfeccionarse, no destruirse y archivarse en un cajón.
Entiendo que haya quienes obedezcan ciegamente a los guardianes de la verdad absoluta y, por miedo, obedezcan a lo que diga la letra impresa; pero encima de los intereses de una persona, experta en todo, está una ciudad, conformada por habitantes que depositaron su confianza en quienes hoy tienen -o deberían tener- las riendas de León.
Al igual que cientos de leoneses (cifra cada vez mayor), pido a nuestros representantes que de una vez por todas se pongan a trabajar en los padecimientos sociales. Si este gobierno pusiera el mismo empeño que le pone a la persecución política, tendríamos otro León.
¡Nos leemos la próxima semana!
