El templo del Señor de la Misericordia es un espacio para los milagros.
Se trata de un edificio estilo gótico alemán donde se ofició la primera misa hace 110 años. Es el símbolo principal de la comunidad.
Exhibe sus murales gigantes, unos vitrales que hacen por dentro un espectacular juego de luces y está contorneado por enormes figuras góticas. También luce sus pinturas de los cuatro evangelistas y un altar imponente.
Los abuelos del lugar cuentan que debajo del mármol que cubre el piso del altar se encuentran dos puertas que conducen a un sótano donde inicia un sistema de túneles que conectan con la hacienda, con el centro de la Plaza de Armas y con el molino de trigo.
En estos túneles, cuentan, como en toda la región, los cristeros y hacendados los usaron para escapar de las escaramuzas, y los curas para realizar misas cuando se prohibía el culto.
Los más duros, aseguran que se trata de los antiguos drenajes que en aquellas épocas se construían de grandes dimensiones.
Otra leyenda cuenta que a inicios del Siglo XX, cuando la construcción del templo había comenzado pero se había suspendido temporalmente, también se estaba construyendo la presa de Santa Efigenia, donde usaban barrenos; uno de ellos tardó en explotar y Óscar Braniff, entonces dueño de la hacienda, sufrió el golpe de piedras en los ojos que lo dejaron ciego.
La esposa devota rezó por él al Señor de la Misericordia y prometió acabar el templo si le regresaba la vista.
