
Francia luce como un batallón dispuesto a ingresar a su tercera Final consecutiva en la Copa del Mundo.
Con Kylian Mbappé como su comandante, el conjunto galo ya se instaló en las Semifinales del Mundial 2026 tras derrumbar el muro de Marrruecos con un 2-0 suficiente para esperar al vencedor del duelo entre España y Bélgica y diseñar su estrategia de conquista.
Porque la de ayer nació una vez más en los pies del 10 de Les Bleus, a pesar de que parecía no ser su tarde después de fallar un penal a los 28 minutos.
Mbappé tiro suave en el cobro del penal. Pensó en engañar al guardameta marroquí, Bono, y éste se lanzó justo hacia la dirección del esférico para detenerlo y apagar el fuego francés… solo de momento.
Porque en el complemento Kylian despertó. Aprovechó que el zaguero Issa Diop le concedió el espacio para su perfil derecho y le metió efecto al balón para superar por lo alto a Bono. Fue el octavo gol del jugador del Real Madrid en el torneo y el número 20 en su historial en las Copas del Mundo.
Ya era el minuto 60 y hasta entonces la estrategia de Marruecos daba resultado. Con un 4-4-2 cerró los espacios, empequeñeció la cancha y no renunció al ataque, aunque sus ejecutantes no gozaron de la mejor precisión en el último tercio, al faltarle la dinámica del punta Ismael Saibari, quien no estuvo en condiciones de jugar.
Francia no encontraba los caminos, ante la marca pegajosa sobre su distribuidor Michael Olise. La dinámica de Adrien Rabiot y Manu Koné en la cintura tampoco culminaba con el pase exacto hacia el frente por el orden que mostró Marruecos atrás y ello obligó a Mbappé y a Ousmane Dembéle a buscar balones desde tres cuartos de cancha.
Así se creó el gol que abrió el marcador y así surgió el segundo, en un acarreo de Dembelé que decoró con un tiro de 116 kilómetros por hora que no alcanzó Bono por una reacción tardía.
El guardameta africano había sido el hombre esencial para los Leones del Atlas en la primera mitad, desde que detuvo un remate de Dayot Upamecano en el amanecer del encuentro.
Al ataque, Marruecos recargó el juego por derecha con Brahim Diaz y el volante Ayyoub Bouaddi, pero no fue suficiente para entrar en la zona de Lucas Digne y William Saliba.
Francia falló en su juego de conjunto y aparecieron las individualidades. La imagen a veces demasiado mecánica de su ataque, se llenó de frescura con las evoluciones de Mbappé y Dembelé. No funcionó la estructura y la salvó el talento.
Les Bleus acarician una nueva Final y cada vez presentan más herramientas para alcanzarla.