Lo que pretendía convertirse en un lugar de convivencia familiar se ha vuelto, en poco tiempo, un sitio donde conviven ladrones y vándalos que roban barandales y desean grafitear cada centímetro. Tal ha sido el destino del Parque La Sardaneta.
En octubre de 2015 se inauguró La Sardaneta, conectando en 4 kilómetros, el Parque Zoológico de Ibarrilla y el Parque Metropolitano. Tuvo un costo de 194 millones de pesos, y se consideró una obra que beneficiaría a vecinos y leoneses en general… sin embargo, a veces las cosas no salen como se planean.
DESASTRE
Actualmente, La Sardaneta tiene grafitis pintados en sus puentes y muros, juegos rotos, mesas en mal estado, basura acumulada y lo que los vecinos han denunciado como lo más grave: robo de barandales colocados para proteger a los transeúntes, además de ser el lugar de reunión de vándalos y pandilleros.
Lo que se contemplaba como obra emblema se ha quedado estancada como el agua que corre por su canal cuando la temporada de lluvia llega a su fin.
Los barandales, según los vecinos, son usurpados para venderse “de a kilo” en chatarreras.
ALARMADOS
Adriana Fernández no se sorprende ante la situación. Lleva viviendo por la zona desde niña, y hay acciones a las que se acaba una habituando, dice. Además de robar barandales, también quiebran lámparas y maltratan los juegos. Hasta las palmas maltratan y las losas del suelo tampoco se salvan.
Por lo general, los actos delictivos los cometen durante la madrugada, pero no falta quienes lo hagan a plena luz del día. Los vecinos, para no sufrir represalias ni agresiones. “¿Para qué se mete una?” pregunta Tamara Aguirre, quien agrega:
“Critican a los polis que no hacen nada, pero aquí no tienen ellos ninguna culpa, porque no pueden estar en todo. Aquí, en estas colonias que pasan por el parque, es más responsabilidad de los padres de familia”.
“Los Latosos” son una de las muchas bandas que realizan destrozos en La Sardaneta.
