Los Malecones del Río de los Gómez se transformaron en una vía rápida decisiva para la movilidad de los leoneses.
Si se genera alguna contingencia en su estructura, las consecuencias para la vialidad son inmediatas, como ocurrió la tarde del viernes entre el Puente Insurgentes y Ciprés donde SAPAL activó un plan emergente para reparar una fuga de agua.
Desde los primeros años del siglo XX fueron modificados e improvisados como vialidad en el tramo del puente Barón, República e Hidalgo.
Hoy día, los otrora conocidos como “bordos del río”, constituyen un paso vehicular, unen los puentes peatonales y significan la movilidad de unos 30 mil vehículos al día.
Documentos que obran en poder del Archivo Histórico revelan que son bordos artificiales que fueron construidos para evitar inundaciones como la ocurrida en 1888, que devastó al primer cuadro de la ciudad.
Nacieron sin diseño urbano y se construyeron a base de material improvisado con el único objetivo de contener los embates del agua pluvial del río.
El primer bordo sobre el río se levantó desde el siglo XVI, cuando se construyó el primer dique de “cal y canto” por orden de los Frailes Juaninos.
De esta manera se resguardó a la población de desbordes de agua sobre el río que al paso del tiempo ha tenido varios nombres: De Señora, León, Coecillo y ahora “De los Gómez”, por pasar por el rancho de hacendados del mismo apellido.
En el año de 1888 León sufrió una de las inundaciones más graves y devastadoras de su historia.
En esa época se pidió al célebre arquitecto Luis Long que diseñara el primer muro de mampostería que a la postre se denominó Malecón entre el puente del Coecillo y el puente Barón.
En la actualidad los malecones desfogan unos 30 mil vehículos al día, y representa una vialidad de unos 18 kilómetros de extensión.
