Alicia Durán es una mujer de 87 años, y su hijo José David Durán tiene 57 años de edad. Ambos llegaron a la Velaria de la Feria a recibir su primera dosis. Pasaron la pandemia juntos, y ahora recibían su refuerzo contra el coronavirus unidos.
Alicia actualmente está en silla de ruedas, pero durante años trabajó en una fábrica de calzado como adornadora. Laboró allí los últimos años antes de jubilarse. Durante este tiempo incluso se enfermó de la influenza A-H1N1, pero salió airosa. Su hijo vive en Paseo de la Castellana.
Ahora, los dos están listos para recibir su vacuna. Será cuestión de tiempo para que reciban su segunda dosis y poco a poco, la pesadilla que fue el 2020, año de la pandemia, quede atrás. Entretanto, en la zona aledaña al Poliforum el personal de salud era vacunado por segunda vez, reforzándose así para continuar la batalla frontal contra el covid-19.
La Velaria de la Feria se acondicionó para recibir a las y los señores de la tercera edad: médicos, enfermeros, integrantes de la Guardia Nacional y sillas distribuidas por toda la zona. Poco a poco la gente iba llegando. No faltaban los hijos y nietos, más adaptados a las nuevas tecnologías, que sacaban su teléfono celular y le tomaban una “selfie” con sus queridos padres, abuelos o bisabuelos.
Rafael Vallejo fue otro de los adultos mayores que se vacunó. En sus propias palabras, cuenta: “Ha sido un año de la fregada. No hay trabajo, y desde que cerraron los establecimientos ha sido sumamente difícil para todos. Yo solo tuve jales pequeños, ahora con la vacuna nos damos cuenta que todo regresa a la normalidad. Ahora tenemos más confianza que las cosas se mejoren”.
