
Se escuchan por doquier, y sus títulos son conocidos por todo mundo: ‘El belicón’, ‘Ella baila sola’, o ‘AMG’.
Sus letras suenan desde Spotify e invitan al exceso: “Me levanto, un baño y luego me pongo a forjar. Es veneno, da pa’rriba, de muy buena calidad…”.
Hay quienes los odian, pero también quienes los escuchan día y noche. Lo cierto es que no dejan a nadie indiferente. Son los corridos tumbados.
Durante la Feria Nacional del Libro de León, visitó la ciudad José Manuel Valenzuela, destacado académico e investigador del Sistema Nacional de Investigadores, que ha profundizado sobre el estudio de los corridos tumbados y su impacto en la sociedad y en los jóvenes.
Para algunas personas, los corridos tumbados deberían prohibirse. Para otros, son la moda en la música. Lo cierto es que el asunto es mucho más complejo, tal como lo señala Valenzuela en entrevista para este medio informativo.
Valenzuela reconoce que, inicialmente, empezó a estudiar la historia social de la frontera México-Estados Unidos a través de los corridos, que empezaron como una crónica popular, dispositivo narrativo de una población que no sabía leer ni escribir, pero contaba sus historias cantando. De esta forma, se narraron temas como los mexicanos que quedaron al otro lado del Río Bravo, la Batalla de Puebla, entre otros.
Al llegar a los años setenta, el tema del narcotráfico empieza a tocarse en los corridos. “La gente quería entender”, dice Valenzuela. “Los maravillosos antropólogos musicales que son los Tigres del Norte, tuvieron un pulso social muy fino, para entender diferentes temas, pero había una recreación metafórica. Por ejemplo, en El Jefe de Jefes no aparecen nombres”.
Pero en los noventa, surgieron los corridos perrones, cuando el tema del narcotráfico era más constante. Posteriormente, los alterados. “No es que los inventen los corridos, sino que están en la opinión pública”.
Valenzuela empezó a estudiar los movimientos juveniles, y allí es donde se cruzan ambos temas: es cuando surgen los corridos tumbados, que surgen del regional mexicano y se vinculan con el rap y el trap.
“En 2020, cuando estábamos confinados en pandemia, millones de jóvenes encerrados en sus casas deseando salir, escuchan esas narrativas de excesos, vidas al límite, drogas, alcohol y mujeres. Todo eso se conformó de tal forma que estos músicos llegaron a los primeros lugares de Spotify, Billboard y Youtube. Estamos frente a un fenómeno social que tiene profundas raíces con lo que está ocurriendo con los jóvenes”.
SOY EL BELICÓN
Valenzuela señala que muchos jóvenes intentan vivir al límite, en un presentismo. Por eso muchos jóvenes cantantes como Ariel Camacho o Adán Chalino, mueren a edad temprana. Por eso, los corridos tumbados emergen de la precarización que viven los jóvenes.
“Considero que lo que vivimos a partir de los años ochenta fue una expropiación de la esperanza en América Latina: teníamos entramados de violencia muy fuertes donde el narcotráfico ya estaba instalado, la gente no creía ni en los políticos ni en las autoridades.
Un mundo donde trabajar 10 horas diarias por 60 años no te saca de la pobreza”.
Valenzuela es muy enfático en que no hay que hacer simples condenas ni tampoco apologías, porque eso no ayuda en nada. Lo que se tiene que entender es que se introdujo el referente del narcotráfico donde la muerte y el riesgo está en las letras del contrato.
“Estas figuras de los corridos tumbados, están más cercanas a ellos que muchos políticos y empresarios, y sus trayectorias de vida más lejanas (…) Me encantaría que los jóvenes cantaran otro tipo de narrativas, pero es una realidad doliente”.
¿QUÉ LE PARECE ESA MORRA?
Valenzuela concluye explicando que lo interesante es cómo se ha transformado la escena tumbada: ha adquirido una condición transclasista, y ya se escucha en otros países.
Incluso Barack Obama tiene a la Bebé de Peso Pluma entre sus canciones favoritas.
Además, las mujeres están formando parte del movimiento hablando sobre temas de compromiso social. Un ejemplo es Ivonne Galaz, que cuenta en una canción la historia de Vanessa Guillén, que se convirtió en un crimen mediático tras ser asesinada en el ejército de Estados Unidos, o ‘El Jefe’, canción-video entre Shakira y Fuerza Regida, que habla del tránsito de los migrantes en el tren conocido como La Bestia.
Sin duda, hay corridos para rato.



