
Cada una de las colonias de León tiene su propio estilo y personalidad. Indudablemente, una de las más características es la Obrera, que entre escalinatas, callejones, ascensos y descensos, asemeja a una pequeña porción de la capital en medio de León. Su estilo y su gente la hacen única.
Ubicada cerca del Parque Hidalgo y la avenida Miguel Alemán, la Obrera destaca por ser la quinta colonia más antigua de León (después de San Juan de Dios, Barrio Arriba, San Miguel y el Coecillo) es una colonia que pese a tener muchas casas abandonadas, tiene una importancia crucial en la historia de la Capital del Calzado y un estilo muy particular.
Entre los edificios que caracterizan a la colonia Obrera, está el templo del Santuario, el mercado Revolución (popularmente conocido como ‘el de las Covachas’, porque desde hace años se componía de decenas de locales con forma de casitas, hasta su posterior remodelación) y los Baños La Lucita, que fue un sitio donde había alberca, sauna y regaderas, y era un lugar idóneo para pasar la Semana Santa y el intenso calor previo a las lluvias. Hoy en día, el templo es el lugar donde se lleva a cabo la festividad de Los Inditos, el mercado se ha remodelado, y La Lucita permanece cerrada desde hace años. Pero la gente de la Obrera sigue formando una parte fundamental de León.
De acuerdo con información del Archivo Histórico Municipal, la colonia Obrera creció entre cerros, volviéndose la quinta más antigua de León. Aunque muchas de sus casas han quedado abandonadas con el paso del tiempo, no deja de ser emblemática.
Sobre el lugar, la señora Elena Martínez, quien ha radicado toda su vida allí, considera: “esta colonia tiene mucho que darle no nomás a León, sino a Guanajuato. Hasta Barrio Mágico pudiera ser. ¡Hay tanto que ofrecer! Es única”.
Así, entre callejuelas y escaleras, la Colonia Obrera sigue en pie.