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Entorno turbulento – Fin de serie

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En esta serie queda claro que nuestra vida familiar, empresarial y nuestros planes se han vuelto más complicados, a pesar de las maravillas que hemos visto en avances médicos, informática y aplicaciones espectaculares. También por el exceso de opciones y saturación de mensajes a los que estamos expuestos, queramos o no.
¿Es éste el “mundo feliz” que nos planteaban nuestros antepasados? Depende de cada familia y su dinámica interna, de cómo enfrentamos los retos presentes en el trabajo y negocios amén de buscar preservar nuestro patrimonio y dejar algo a los descendientes. No es algo fácil a juzgar por nuestra experiencia.
Siguiendo con el interesante artículo del profesor Mahto sobre híper-competitividad, se ve necesaria una ajuste radical a la forma como operamos y sobre todo en la toma de decisiones operativas y directivas de todo tipo. Por principio, el aceleramiento de diversas variables que nos afectan tanto externas (situación política, devaluaciones , fiscalización, baja en el crecimiento entre otras) como en nuestro sector (nuevos competidores, productos o servicios, campañas comerciales, guerra de precios) como patrimoniales (rendimientos en las inversiones, inestabilidad del mercado inmobiliario y de valores, fraudes) o turbulencias en la comunicación y relaciones familiares, cambios estructurales en el concepto de familia, conflictos.
Lo que debemos hacer, en primer lugar es acostumbrarnos a que el entorno será cada vez más cambiante e impredecible y estar muy atentos a las tendencias observadas, para si no eliminarlas por completo, lo que es utópico, prever escenarios alternos y monitorear su desarrollo.
En segundo lugar, evaluar cambios en la estructura del negocio así como constantemente movernos a nuevos esquemas en diversas áreas, con rapidez y un análisis de riesgos de cada acción. Todo cambio implica un riesgo potencial y hay que asegurarnos que estos retos son calculados de antemano. Les recuerdo que el peor riesgo que existe es el que NO SE TOMA.
Y finalmente, la velocidad de los cambios presentes y al futuro es creciente, por lo que hay que crear un método para tomar decisiones eficaces, flexibles pero muy rápidas, porque se pueden perder oportunidades o dejar crecer situaciones potenciales de peligro. Es una guerra de estrategias, planes cambiantes y crisis frecuentes y, aunque este trillado, aparecen caminos y oportunidades no planteados y hay que tomarlas antes que lo hagan los competidores.
La historia de las empresas familiares en todas partes está plagada de etapas de crecimiento acelerado, seguidas de consolidación y caídas generalmente basadas en falta de controles o conflictos entre socios ,y una vuelta en pocos casos a una empresa organizada y bien estructurada. El elemento básico en todo consorcio es una cultura de valores éticos, comunicación y un sueño compartido para preservar lo logrado y entregarlo para las siguientes generaciones.
Mis mejores deseos para que la armonía y cariño familiares perduren por muchos años y que estén alertas al cambiante entorno para poder sobrevivir.
gzsalo@gmail.com
blog: delverboemprender.com.mx

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