
Haberlo obtenido en 2019, en tiempos de la pandemia, significó un reto y una responsabilidad. Fue Fernando Márquez Ponce quien lo ganó justo en ese entonces.
De acuerdo con el documento “Antecedentes CICEG” se explica la importancia del premio, así como el por qué lleva ese nombre: “Un grupo de trabajadores lanza la idea de celebrar a San Crispín y San Crispiano, patrones del gremio, con convenciones entre obreros y patrones”.
“Desde 1910 se festejaban a estos santos patrones en la parroquia del señor de la Salud, en el Barrio Arriba, pero en los últimos años la tradición se ha transformado para reconocer con el galardón “San Crispín de Oro”, con el cual se galardona a industriales cuya trayectoria se ha desarrollado en beneficio del fortalecimiento del sector calzado”.
El empresario recuerda:
“Tuve la fortuna de ser elegido para el San Crispín en 2019. Justo antes de la pandemia”.
Márquez, aclara que la situación de la pandemia del coronavirus afectó no solamente a la industria del calzado, sino a todos los negocios. Cambiando de forma radical la manera de pensar. La forma en que se tiene ahora que repensar las cosas, y los retos, son totalmente diferentes.
Ahora, que por fin se ha llegado a semáforo verde, ofrece expectativas y esperanzas, anhelando que ahora sí sea la última etapa.
“Hay que empezar a levantar las capacidades productivas, a abrir nuevos mercados, a desarrollarnos como nuevos empresarios. Han sido muy difíciles estos dos años, y presenta enfrentar retos de una manera muy importante”.
El empresario reiteró en lo importante que es tener todas las precauciones de sanidad, que deben mantenerse pese a estar en semáforo verde.
Con respecto a lo que representa el San Crispín para el sector empresarial, y la sociedad leonesa en general, Márquez destacó que se trata de una presea muy emotiva, de mucho orgullo, “Un reconocimiento que para nosotros ha sido muy motivante, para seguir trabajando en esta industria que es muy difícil”.