De un día para otro, la gente de la colonia Rivera de la Presa enfrentó las secuelas del asesinato que aconteció en la calle Paseo de la Presa y Presa Pozuelos, pasaron de lo que fuera una relativa tranquilidad al sentimiento de miedo e inseguridad.
Lo anterior, a raíz del doble asesinato acontecido en el parque entre las dos calles mencionadas. Por lo general, el lugar es tranquilo, de acuerdo con los testimonios y declaraciones de los vecinos. Se encuentra cerca del Parque Metropolitano y por bulevares bastante transitados. Durante el Festival Internacional del Globo, se convierte en un área repleta de vehículos y gente.
Pero a finales de mayo, es un lugar nada desconcertante para sus vecinos: los muros del parque están repletos de grafitis, cuyos propietarios son los “Parke Lokos” y los “Lokos Niños”. No hay vigilancia adecuada, además.
En el centro del parque, así como en la calle siguiente, los vecinos se encargaron de rendir tributo a las personas asesinadas. Colocaron veladoras y dibujaron una cruz con cal. La figura estuvo rodeada por piedras, para impedir que el viento apagase las llamas.
Muchos vecinos lamentaron la pérdida, pero una de ellas está más afectada: se trata de Tania Torres, quien fuera novia de Marco, uno de los asesinados la noche anterior. “Venia de la tienda y fue entonces cuando lo balearon, de la nada”, recordó. “Llegaron los asesinos y así, como si nada, se fueron”.
De forma inevitable, la tranquilidad en la zona se ha esfumado. Deja constancia de ello Susana Nava, quien escuchó los balazos la noche anterior. Como muchos vecinos, salió a ver qué era lo que ocurría cuando se percató del asesinato.
“Ya no pasaba nada” recuerda Susana. “De un tiempo para acá era una colonia tranquila. Podíamos estar apacibles. En el parque los niños y los jóvenes juegan fútbol, la verdad es que cuando escuché las detonaciones me saqué de onda. Por fortuna por aquí la patrulla si viene y realizar rondines”.
