Habitantes de la colonia Jesús de Nazaret viven muy de cerca la división de clases sociales.
Mientras ellos ni banqueta pavimentada tienen, algunos viven con techos de lámina y usan chanclas como zapatos, a un costado de la calle la ‘última cena’ se encuentran unos grandes edificios con todos los servicios básicos y con una calle completamente pavimentada correspondiente al fraccionamiento ‘Torres del Sur’.
Los habitantes de Jesús de Nazaret como Yolanda López, quien dijo que tiene aproximadamente 35 años viviendo en dicha colonia, expresó que no se les hace justo que incluso cuando se pavimentó la calle “la última cena” sólo se haya puesto concreto en lo que corresponde a la colindancia entre las colonias ya mencionadas.
Además, ante las condiciones de las banquetas y el arroyo vehicular (quedaron más arriba que la terracería de la colonia Jesús de Nazaret) más la temporada de lluvia y viento, año con año, siempre se inundan, y las calles sin pavimentar, con gran viento genera polvo y basura regada.
Ante eso, los vecinos de Jesús de Nazaret buscan resurgir de sus condiciones a base de trabajo, pero también expusieron que el apoyo de las autoridades hacia ellos es de suma importancia.
UN MONTE
Yolanda mencionó que antes, el lugar en donde hoy están ubicadas las casas tanto del fraccionamiento ‘torres del Sur’ y de la colonia ‘Jesús de Nazaret’ era prácticamente un pequeño monte y en lo que hoy en día es la avenida Crucifixión, había un arroyo.
Eso hace ya muchos años, pues hoy en día la mayoría de las calles de las colonias están pavimentadas, excepto parte de la suya, la calle ´la última cena.
Muchas de las casas de dicha calle incluso tienen techo de láminas. Ella solo tiene el patio trasero de su hogar sin techar, por eso, emplea láminas para taparlo y de alguna manera prevenirse en temporada de lluvias.
Otro aspecto que destacó y del cual carecen es el de un buen sistema de drenaje, pues cada temporada de lluvia son de las colonias más afectadas, pues con tormentas fuertes como las del año pasado, el agua logró una altura de más de un metro de profundidad.
INUNDACIONES
De manera personal, compartió que el año pasado a ella el agua se le metió hasta sus habitaciones y que le dieron una base para la cama a forma de cooperación por sus bienes perdidos.
Sin embargo también reconoció que no fue a la que peor le fue porque mencionó que a muchas más de sus vecinos todos sus muebles se les echaron a perder. Por eso, desde antes de que se acerque la temporada de lluvias ellos se preparan para que el agua no se les meta, porque gran parte del agua del fraccionamiento vecino se les filtra a sus calles sin pavimentar y genera grandes ‘lodazales’ y mayor riesgo a que se inunden las viviendas.
PUROS VÁNDALOS
Por otro parte, en cuanto a materia de seguridad, señaló que los asaltos y robos son muy frecuentes, pues hay muchos vándalos.
«Aquí es puro vándalo, hay muchos que traen pistolas desde pequeños incluso» expresó.
Comentó que hace tiempo hasta se metieron a robar la escuela de la colonia, que muy frecuentemente les quitan las baterías a los autos y que los robos a las casas habitación son iguales de frecuentes.
Dijo también que la ciudadanía no denuncia la mayoría de estos robos y que los vecinos tratan de mejor no merece con los pandilleros porque hasta llegan a ser amenazados.
GRANDES DIFERENCIAS
Mencionó que hay muchas calles sin pavimentar en la colonia (Jesús de Nazaret, motivo por el cual cada que hace un viento fuerte el polvo y la basura se levantan molestando a todos los que andan en la calle e incluso los que tienen el patio trasero de su casa sin techar entra este polvo.
También dijo que existen muchas diferencias entre fraccionamientos nuevos que van surgiendo a los que como ella ya tienen años viviendo allí, pues a pesar de tener años establecidos como colonia no les han pavimentado y los nuevos hasta con concreto tienen sus calles: «nada más faltaba que pusieran bardas para dividir» expresó.
Así mismo, la afluencia de vehículos por pradera y por la calle crucifixión que van a los diversos fraccionamientos y colonias de la zona ha provocado varios accidentes en el cruce de estas avenidas, por lo que la señora expresó que deberían poner topes o algún semáforo porque hay muchos niños por esa zona y porque es el principal cruce para acceder a la escuela de la colonia.
ERA MEZQUITERA
Por otra parte, José de Jesús Hernández habitante desde hace 45 años de la colonia Jesús de Nazaret compartió con este diario que la zona antes no era habitacional pues había una gran mezquitera y un pequeño lago.
Hoy en día grandes fraccionamientos privados y colonias como la suya están bien establecidos en el lugar, generando una gran diversidad de personas, pues frente a su hogar y a un costado del mismo habitan personas que se dedican a pepenar basura y vender el aluminio, cartón y plástico.
A diferencia de las personas que habitan a un costado de su vecino, que ya le corresponde a los departamentos del fraccionamiento.
CRECIMIENTO DESMEDIDO
Él está consciente de que ya son muchos años de problemáticas debido al crecimiento desmedido que tuvo la ciudad, pues aceptó que a León han llegado personas de toda la República e incluso de otras partes del continente.
Al igual que Yolanda, José dijo que «el drenaje no sirve» ya que comentó que el tubo que tienen aproximadamente 8 pulgadas de diámetro.
También mencionó que el factor de la irresponsabilidad de las personas es otra cosa que provoca que las coladeras se tapen o que salga agua por las mismas en temporada de lluvia.
‘La gente no tiene conciencia, tiran la basura en las coladeras» opinó.
Por otro lado dijo que muchos de los perritos que hay en la calle les abren las bolsas de basura a los vecinos provocando que se rieguen por todos lados.
En las calles de la colonia Jesús de Nazaret es muy común ver perritos callejeros en busca de comida.
También, hay muchos niños que juegan sobre la tierra, a veces descalzos y sin playera que se divierten jugando con sus canicas.
Por esas nuevas generaciones es que los habitantes de esta colonia quieren “resurgir”, y salir adelante.
