La enfermería en la entidad guanajuatense como una profesión leal y de entrega que data desde finales del pasado siglo XIX, cuyas nobles herencias son sobre todo la dedicación, el conocimiento, desvelos y auxilios sin importar distingos.
Son numerosos los casos de enfermeras y enfermeros, quienes por lo común permanecen en el anonimato y han dedicado su vida entera en servir a los demás por salvar vidas en peligro y han contribuido a restablecer la salud de pacientes.
Y en lo blanco de sus uniformes muy conocidos llevan el sello distintivo de la pureza y la claridad, que debe de prevalecer con sentido común en la humanidad.
Las enfermeras, a través del paso del tiempo, incluidos enfermeros, dejaron de ser los auxiliares del médico, a verdaderos profesionales al cuidado y atención de los pacientes.
A tal grado, que ese nivel de estudios que antaño solamente requería haber culminado la secundaria, en la actualidad requiere del bachillerato y licenciatura, para lograr ostentar un título profesional hasta de un posgrado en el ramo.
Fue hacia 1883 cuando en el entonces Colegio del Estado, actual Universidad de Guanajuato, se fundaron los primeros estudios en enfermería.
Sí, en efecto, la primera escuela de enfermería se fundó en Guanajuato capital el año antes citado, que sesenta años después conforme a la actualización del plan de estudios en 1958, se creó la primera escuela de enfermería de la UG en la capital del Estado.
ESCUELAS
Empero, transcurrieron casi quince años más para establecer en otras ciudades de la entidad otras escuelas en el ramo de especialización, 1973, como lo constituyeron las escuelas de enfermería de León, Irapuato-Salamanca y de Celaya-Salvatierra de la UG.
Las enfermeras y enfermeros con sus amplios conocimientos han salvado miles de vidas de guanajuatenses afectados por diversos padecimientos, desde su llegada a las unidades médicas a la simple consulta, hospitalización o a urgencias, sin importar distingos de clases sociales, ni de religiones, tampoco ideologías políticas.
Lo anterior, les distingue porque han pasado constantes desvelos con el afán único y exclusivo de servicio y cuyos conocimientos y propuestas han aplicado a las próximas generaciones como herencias claves del desarrollo desde usar las simples tijeras, curitas, gasas, merthiolate, píldoras, hasta el bisturí, los análisis clínicos, como remedios, pasando por rayos X y hasta modernas tecnologías del internet.
Los datos anteriores, fueron recabados con la amable atención proporcionada por parte de fuentes informativas universitarias y de las instancias correspondientes del Archivo Histórico de la UG.
