Saturnino Contreras Torres, tiene dos meses de haber regresado al estado de Guanajuato, originario de Huanímaro, trabajó durante más de 8 años en Tucson, Arizona; en el área de la construcción.
Cuenta que el motivo principal por el que se tuvo que ir a los Estados Unidos, fue porque no encontraba en su municipio la manera de sacar adelante a su familia ni tampoco durante su vida había podido forjar un patrimonio para ellos.
“Aquí no tenía nada mío, ni tierras ni nada, estuve como unos 8 años sin venir a Guanajuato, sin ver a mis papás ni a mis hijas, es duro estar allá así, pero a la vez es lo que motiva a uno para no dejar de luchar por ganar dinero”.
Don Saturnino explica que una tarde manejaba su vehículo después del trabajo rumbo a casa, pero una patrulla de policía lo seguía y lo detuvo, el oficial le solicitó los papeles que acreditaran la propiedad de la unidad y su licencia, pero al no contar con este último documento lo arrestó.
Dice que, primeramente, permaneció en una comandancia de policía mientras el Sheriff de Tucson avisaba a las autoridades migratorias sobre el arresto, posteriormente lo trasladaron a un centro de detención en Arizona.
“La vida en el centro de detención es muy fría, como en la cárcel, hubo días en los que pasé hambre porque la comida no llega o no había por dos o tres días, si te llevan a revisión médica te llevan todo esposado, te tratan como a un animal, nada bien.
Junto a mí, había no sólo mexicanos sino de varios países, pero ellos, estaban peleando por sus familias y quedarse ahí, yo no, la mía está aquí en Huanímaro, yo prefería pagar una multa para salir. Conocí a cuatro personas de Guanajuato, pero ellos peleaban quedarse en los Estados Unidos”.
Pasaron tres meses para que el juez resolviera su situación y le emitieran una orden de deportación y pudiera volver a Huanímaro con su familia.
“Ahora que regresé, me siento feliz porque aún tengo a mis padres, bendito sea Dios, a mi esposa, mis hijas, yo ya trabajo”.
Respecto a los operativos migratorios dijo, que la mayoría de los inmigrantes trabajan bien y de forma honesta, señala que las autoridades “gringas” cumplen en parte con su trabajo, no revisan si se trata de una persona de bien o no al momento de los arrestos.
Comenzó a buscar oportunidades, pero le hacía falta la herramienta necesaria para ofrecer o conseguir un empleo en albañilería.
“Escuché de los apoyos que da la Secretaría del Migrante para iniciar microempresas o pequeños negocios y decidí acudir para que me otorgara un apoyo económico y con ese dinero comprar herramienta para empezar a trabajar en forma y de nuevo ganar dinero para mi familia sin dejar mi ciudad, mi estado y mi país”.
Al final dijo que en Guanajuato hay oportunidades de desarrollo y con ellas mejorar su calidad de vida.



