Por tercer año, la Fórmula Uno aterriza en la ciudad amurallada de Bakú, en donde se realiza el GP de Azerbaiyán, cuarta carrera del calendario 2018.
Bakú será de nuevo sede de una carrera callejera en la que Sebastian Vettel defenderá su liderato en el campeonato ante un Lewis Hamilton que lo persigue de cerca y que tiene hambre de triunfo, pues lleva seis carreras sin lograr la bandera de cuadros.
En su primera edición, esta prueba fue conocida como GP de Europa y se lleva a cabo en un circuito diseñado por el arquitecto alemán Hermann Tilke dentro de la ciudad amurallada.
Es considerado uno de los más rápidos del serial gracias a que, en su recta principal de 2.10 kilómetros, se alcanzan grandes velocidades como en 2016, cuando Valtteri Bottas marcó 378 kilómetros por hora en este tramo.
Esta gran velocidad se combina con curvas cerradas, lo que lo provoca dos historias diferentes en tan sólo 6.003 kilómetros de recorrido.
«Este es un circuito muy demandante, en el que los pilotos necesitan tener confianza en su auto para encontrar el ritmo perfecto», afirmó Toto Wolff, jefe de equipo de la escudería Mercedes, «el año pasado se tuvo un podio impredecible, como sucede con cada carrera callejera, una vez más podremos esperar lo inesperado».
