El Eje Avenida, hoy Bulevar Adolfo López Mateos, añora la época de los años sesenta y setenta, décadas que consolidaron emblemáticos comercios que iluminaron el principal bulevar de León que hoy se encuentra en extinción comercial.
El bulevar se inauguró en junio de 1965 con el nombre de “Eje del Bajío” y se extendió desde la colonia “Los Gavilanes” al oriente hasta el río Marichis (hoy puente Insurgentes) hacia el nor-poniente de la ciudad.
Con su inauguración se abrieron comercios distintivos como Casa Nieto, Gómez Hermanos, Farmacia Pons, Kodak, así como restaurantes de renombre como Vía Véneto, Pioneros, La Historia, Lupillos, Lalo´s & Charly, Las Cortinas, Las Brazas, La Carreta, Lupillos (entre Gardenia y Parque Hidalgo), Pioneros, Los Arcos…
Surgieron también distintivas tiendas y negocios: Torre Ford, Farmacia Pons, Casa Nieto, Luma, Sombreros Tardan, Condominio Hidalgo y la radio difusora LG, bar Feliche -entre otros-.
En los años setenta el crecimiento del popular “eje” se prolongó hacia el oriente y alcanzó las instalaciones de la Feria, el nuevo fraccionamiento Parque Manzanares y la Ciudad Deportiva del Estado.
Hoy es el eje vertebral de la vialidad y de la movilidad leonesa, pero mantiene apagada la chispa comercial y de servicios que le caracterizó en otros años en su tramo original.
ASÍ NACIÓ EL EJE
Datos de la hemeroteca de El Heraldo revelan que la obra inició justo en esa zona, cerca de la calle Libertad, para continuar por las calles “Morelos” y Acuña”, que literalmente desaparecieron.
Se afectaron 27 manzanas de ambas calles, que dieron forma a un bulevar con tres cuerpos de carril en ambos sentidos, sin camellón y con espacio para estacionamiento en batería.
Después de su inauguración, en los años setenta el Eje Avenida (en su tramo original) alcanzó su máxima expresión comercial y social.
El bulevar fue construido con asfalto, material que representó durante casi toda la década de los años setenta numerosos baches. Fue en el año de 1979 cuando se realizó la obra de pavimento hidráulico, que hasta ahora persiste para la vialidad.
En cuanto a la vialidad, se recuerda no tenía camellón. Para regular la vialidad, en sus principales cruceros había taburetes para que agentes de tránsito (conocidos popularmente como “tamarindos”) dirigieran el tránsito vehicular.
Hoy día, pocos son los negocios que trascienden más de un año. Las oficinas y edificios departamentales, se encuentran ociosos en su mayoría.




