Ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas son más que materias de los programas escolares, tal como lo enfatizó el presidente Barack Obama en 2015. No, estas van mucho más allá. De acuerdo con un discurso del expresidente de los Estados Unidos, están relacionadas con el desarrollo de una visión crítica del mundo, de manera que surja la curiosidad por la exploración y el entendimiento de los problemas que nos aquejan y, al final, con la generación de soluciones que puedan transformar el planeta. Pensando en términos locales, la educación en Ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas – STEM por sus siglas en inglés – podrían ser una excelente alternativa para nuestros jóvenes, si la combinamos con el desarrollo de competencias en emprendimiento.
Hace unos días, tuve el privilegio de escuchar las presentaciones de algunos proyectos del Programa Emprendedor del Cecyte Guanajuato, plantel III León. Para aquellos no familiarizados con el Cecyte, es el modelo de Colegios de Estudios Científicos y Tecnológicos, que la Secretaría de Educación Pública diseñó y ofreció a las distintas entidades de nuestro país, a partir de 1991, como parte del programa para la Modernización Educativa 1989 – 1994. Estos colegios se crearon con el objetivo de fomentar el aprendizaje científico y tecnológico, en el nivel medio superior, para vincularse con los sectores productivos y cubrir las necesidades laborales y competenciales de las empresas. En nuestro estado, el Cecyte tiene presencia en 40 de los 46 municipios de nuestro estado.
Como parte de la formación de los estudiantes del Cecyte Guanajuato, se ofrece el Programa Emprendedor, para desarrollar aspectos de creatividad, trabajo en equipo, liderazgo, así como para detectar problemáticas en el entorno y desarrollar posibles soluciones que, además, puedan convertirse en un modelo de negocios y, en última instancia, en una forma de sustento y de generación de empleo para los emprendedores y sus colaboradores. Las presentaciones que tuve la oportunidad de presenciar, dejaron en mí una muy grata sensación. No solamente conocí excelentes proyectos, tendientes a resolver problemáticas industriales, empresariales y sociales, sino que, además, pude conocer jóvenes extraordinarios que, con un poco de ayuda, podrían convertirse en empresarios en el mediano plazo.
Educar a los jóvenes en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, les asegurará una fuente de empleo de calidad en el futuro, aunque no a todos, dado que los empleos son limitados y los jóvenes que egresan de los distintos niveles educativos, tienden a superar el número de puestos de trabajo disponibles. Por ello, el desarrollo de competencias en emprendimiento, puede ofrecer la posibilidad, no solamente del autoempleo, sino de generar fuentes adicionales de trabajo; mientras que se aportan soluciones productivas a los problemas de nuestro estado y de nuestro país. En este sentido, las problemáticas son vastas y, las oportunidades para resolverlas, son virtualmente ilimitadas. Por ello, el emprendimiento puede transformar la vida de nuestros jóvenes; y ellos, a su vez, pueden transformar a México.
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