
Por ello, el director de la empresa Cueros y Taninos ha emprendido una campaña en la que desea difundir que no solo se trata de traer nuevas vidas a este mundo, sino que debemos garantizarles calidad de vida y el respeto por su dignidad y sus derechos.
Esta cruzada está enfocada a difundir entre las nuevas generaciones el hecho de que los niños, las niñas y los adolescentes tienen derechos y que personas como él, comprometidas con los valores que le fueron inculcados, están dispuestos a apoyarles para que estos derechos se respeten.
“Nuestro interés es que las mujeres, los niños y las niñas conozcan sus derechos y que no permitan que los papás, los licenciados y/o los jueces abusen ni moral ni legalmente de ellos. No es posible que los papás hoy en día se registren en una empresa familiar o de sus amigos, con un salario mínimo, con 800 pesos a la semana y de esa cantidad, el juez les impone el 40 o 50%, que viene siendo nada, y lo hacen con tal de no contribuir a la manutención de sus hijos”, dijo.
Comentó que, en muchos casos, tratan de hacerle daño a la ex esposa y no les importa sacrificar el bienestar de los pequeños ni darles lo mínimo indispensable para recibir alimentos, vestido, educación, salud y entretenimiento a los que tienen derecho.
Comentó que los mexicanos nos quejamos de la situación social que se vive; como que en cualquier parte, asaltan y roban.
“Yo me pregunto, ¿los papás, los abuelos de ese delincuente, qué vivieron? Los traían al mundo a vivir y luego los aventaban a la calle con las consecuencias que ahora vemos de falta de valores, de empatía por los otros seres humanos porque si ellos no tuvieron quién los formara en valores, devuelven a la sociedad lo que de ella recibieron. Abusos, maltrato, vejaciones”, destacó.
También recalcó las condiciones de vida de algunas familias en las que los espacios son compartidos por varios miembros de las mismas; que no cuentan con áreas verdes para desfogar sus energías y que enfrentan al mundo con mucha energía emocional acumulada que contuvieron entre esas cuatro paredes.
“En esto tienen que ver mucho algunos empresarios, que más bien parecieran mercenarios, quienes en busca de enriquecerse rápidamente, desarrollaron viviendas, por ejemplo de 40 metros cuadrados, donde las familias se hacinan y que no permiten el pleno desarrollo de los niños”, destacó.
La propuesta de Eduardo Hernández es que se den a conocer los derechos de los niños, entre los que destacan su derecho a ser escuchados; a recibir un trato digno y con empatía; a que se atiendan sus necesidades especiales e individuales; que se dirijan a ellos en un lenguaje sencillo y entendible; que se eviten las entrevistas innecesarias (por ejemplo en un juicio de divorcio); a ser tratados por profesionales; a que su opinión sea respetada; a decidir con quién desean vivir; a recibir una buena alimentación; a tener un hogar digno; a la protección de la salud; a la educación de calidad; a una pensión alimenticia adecuada y recibir el pago de sus gastos en general.
Con respecto al trato digno puso el ejemplo de una niña que durante tres años que duró el proceso de la defensa de sus derechos, pasó de psicólogo en psicólogo, siendo un total de 9 profesionales de la psicología los que la vieron en ese corto lapso, lo que para Eduardo Hernández representa un atentado a los derechos del infante y falta de sentido común de las autoridades que lo permitieron.
“Yo quiero aportar mi granito de arena y pongo a la disposición de niños y mamás a mis abogados para apoyarlos en el caso de demandas de pensión alimenticia y en general, a favor de los derechos de los niños. No soy millonario, pero estoy dispuesto a quedarme en la ruina si a cambio de ello, se logra que un niño no sufra y que se le respeten sus derechos”, resaltó.