Siguen y siguen y por lo que se ve, seguirán los escándalos políticos del actual gobierno federal de la 4T y el narco partido MORENA. No da tregua la auto llamada Cuarta Transformación al pueblo de México, que un día sí y el otro también, nos sorprenden con escándalos tras escándalos. Lo increíble es, que cada vez el nuevo revuelo social, es más grande e inaceptable que el anterior.
Parecería que nada es suficiente para el gobierno de la 4T y que, la finalidad, es simplemente destruir lo que aún queda del anterior régimen y por supuesto, seguir controlando las instituciones políticas, con la única finalidad de tener el control absoluto del sistema político. Ya casi lo consiguen.
Arrebataron la mayoría de la Cámara de Diputados, con interpretaciones e interpretaciones ilegales, con la ayuda de sus aliados y la inmovilidad, cobardía y precaria argumentación de la paupérrima oposición política. Después, desmantelaron el Poder Judicial, con una ridícula y a modo reforma judicial, a través de “acordeones” para que el pueblo “sabio” votara por los jueces, magistrados y ministros de la corte, que dictaban los “acordeones”.
La “cereza del pastel” era lograr desmantelar y controlar el máximo órgano electoral, el INE y manejarlo a su antojo, para dictar las nuevas reglas del juego electoral, como más convenia al gobierno federal y al partido de Estado, el narco partido de MORENA. Lo lograron. Ahora vivimos una autentica anarquía, sin leyes, sin autoridades y lo que impera es el autoritarismo en su máxima expresión.
Con una sociedad totalmente ajena, distante e indiferente a lo que sucede en el país. Una pequeña, muy pequeña parte representativa de la clase media nacional, que procura hacer su esfuerzo vía las redes sociales, pero que no salen a la calle a expresar su descontento social y político. Todo, en la comodidad de un click, para no “patear” la calle. Todos ellos se quejan, pero nadie se atreve a salir a expresar su rechazo.
Ahora, destruir el último poder fáctico de la sociedad mexicana: los medios de comunicación. Silenciarlos y castigarlos con un despropósito de Ley de Audiencias. Y si fuera poco, esta semana que terminó, la publicación de una lista de medios de comunicación y comunicadores que pretenden silenciar, al más viejo estilo de las dictaduras de izquierda o derechas.
Está claro, que los gobiernos que elaboran listados públicos de opositores, periodistas y críticos buscan ejercer presión psicológica, social e institucional para inhibir la oposición o disidencia. La ciencia política y la sociología electoral estudian estas prácticas como parte de las fases iniciales de la autocratización (es el proceso gradual en el que un país pierde sus valores democráticos y se convierte en una dictadura o gobierno autoritario) o erosión democrática.
La Cuarta Transformación utiliza canales oficiales (la mañanera del pueblo), para estigmatizar a los críticos y presentarlos como amenazas públicas o conspiradores, en lugar de adversarios legítimos. En pocas palabras, el gobierno de la primera mujer presidenta de México, busca la autocensura con el propósito de inhibir nombres y cuentas de usuarios.
Las listas de opositores suelen preceder o acompañar auditorias directas a las personas físicas o bien, a las empresas y personas morales, hostigamientos fiscales o procesos judiciales selectivos contra medios de comunicación o periodistas incómodos. El control de la narrativa por parte de la 4T es el último objetivo que les queda, para el control total del aparato del Estado.
Podría quedar un último escollo, desaparecer el derecho al voto universal y proclamar al actual gobierno y a su partido oficial, como los únicos y verdaderos representantes legítimos del poder político en México. Están las condiciones dadas, para que la 4T y MORENA manipulen las elecciones, para que se perpetúen en el poder siempre o por muchos años.
