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El último adiós

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Ni la muerte pudo separar a Salvador y a Rafaela, la pareja asesinada la madrugada del lunes en la comunidad de Colonias Nuevo México en Silao; fueron sepultados juntos.

Ese noche, sujetos armados ingresaron a la habitación donde dormían, en la vivienda familiar de la calle Adolfo López Mateo, justo a unos metros del Aeropuerto Internacional de Guanajuato (AIG). Dispararon en contra de dos de sus tres hijos pequeños, una de ellas recién nacida.

ÚLTIMO ADIÓS

Ayer por la mañana, habitantes participaron en una misa de cuerpo presente, en la que el sacerdote señaló que la fe une a la comunidad para comprender que “hoy al meditar y al estar contemplando la muerte, aun cuando la muerte nos separa de nuestros hermanos.

“La fe nos debe tener de la mano de nuestro Dios… Ponemos en las manos de Dios a estos esposos,”.

UN AMOR ETERNO

Antes del mediodía, fueron acompañados por casi mil personas al panteón particular Jardines Eternos, donde el mariachi entonó canciones de despedida y los deudos compartieron su dolor.

“Ese es amor, es eterno, ni la muerte los pudo separar”, gritaban en un trago amargo mientras aplaudían al amor que siempre se profesaron Salvado Rodríguez Negrete y Rafaela Balandrán Maciel, quienes se casaron el 7 de julio de 2012.

Primero despidieron al padre de familia, luego a su esposa. Gran cantidad de flores fueron colocadas en la sepultura.

En el crimen resultó herido de gravedad Gustavo, hermano de Salvador, quien aún permanece en un hospital. Los pequeños tampoco han sido dados de alta.

Ahí mismo descansan la pequeña Paloma y su papá, Ernesto García Rodríguez, quienes murieron en manos de pistoleros la tarde del pasado 20 de junio. Sobrevivió “Lupita”, su mamá.

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