Empresario de mariscos en la colonia La Joyita organizó la exposición de las máscaras de piedra de los personajes de la “danza del torito” en el jardín de la colonia a fin de difundir el arte, cultura y la historia de la danza originaria de la comunidad de Chichimequillas.
Las máscaras, elaboradas en piedra maciza, que pesan de 40 a 120 kilos, fueron elaboradas por Félix Barroso Ornelas y José Antonio Ibarra Juárez.
Sergio Medrano, dueño de una marisquería, tuvo la inquietud de mandar hacer las máscaras del charrito, el diablo, la borracha, la maringuia, el jorobado, a calavera, el viejito y el torito para colocarlos en el jardín.
El proyecto tiene la finalidad de colocar las máscaras de forma permanente y ubicar la leyenda del origen del torito y de cada uno de los personajes que la integran.
Félix Barroso Ornelas, quien elaboró cuatro de los personajes señaló que cuando el empresario propuso hacer las máscaras para exhibirlas en el jardín, no lo pensó dos veces y de inmediato aceptó el reto, siendo la muerte la primera que elaboró en piedra a cincel y marro.
Barroso Ornelas se encargó de elaborar la muerte, la borracha, la maringuia y el torito, en tanto Ibarra Juárez elaboro el personaje del charrito, el jorobado y el viejito.
Actualmente, las máscaras ya se encuentran en exposición permanente en el jardín bajo el cuidado de los artesanos y el empresario.
Personajes sociales
La “danza del torito” cuenta una historia a través del baile de un suceso jocoso y singular que ocurrió durante un festejo en 1830, en la antigua hacienda de Chichimequillas.
La danza encierra un profundo significado, que al paso del tiempo se ha ido perdiendo o se ha cambiado su idea original, aunque los personajes se mantienen igual desde su creación.
La representación que se hace en la danza busca burlar de los hacendados.
Los personajes son nueve: el toro, el caballito (hacendado), la mulita (caporal), la maringuia, la borracha, el moco (el jorobante), el viejito, el diablo y la muerte.
De éstos, dos personajes llaman la atención, el moco (jorobado), que viste traje en verde, una especie de ser maligno; el caballito, que representa al hacendado, elegantemente vestido a la usanza del XIX, montado en un pequeño caballo, de allí su nombre.
Originalmente todas las máscaras eran de palo de patol, con excepción de la del moco que es de cuero.
El toro, originalmente es hecho de madera, cargado por un hombre cubierto por una tela o manta blanca, por lo general.
Toro en fiesta
Se cuenta que aparentemente en plena fiesta de la hacienda, un toro embravecido por el diablo se escapó de su corral provocando una revuelta entre los invitados de la fiesta.
La leyenda dice que nadie escapó de la «rejolina”, es decir, que todos tuvieron que “torear” al animal, ataviados al estilo de la época y todos con máscaras muy vistosas.
Las sirvientas borrachas de la hacienda, el hacendado, el caporal, el ranchero, la hija catrina del hacendado y hasta el más viejito, tuvieron que esquivar al embravecido toro.
Finalmente, la muerte hace acto de presencia y el toro acaba con todos pero también muere.
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