El Teatro Universitario –TU-, fundado en febrero de 1952, a sus 65 años de creación y presentaciones, refrenda y consolida su trayectoria y calidad, que le han valido ser una de las más prestigiosas y sólidas instituciones artístico-culturales de la Universidad de Guanajuato -UG- y del país, que por cierto el pasado viernes sus integrantes presentaron la escenificación de los Entremeses Cervantino en la Plaza de San Roque, para celebrar públicamente un año más de fundación de la agrupación.
Lo que había parecido una simple idea apuntada en una servilleta, por su iniciador y creador, Maestro Enrique Ruelas, hombre de teatro, para representar los Entremeses Cervantinos con las tres piezas de La Guarda Cuidadosa, Los Habladores y El Retablo de Las Maravillas en un escenario natural como la Plazuela de San Roque, fue una idea genial.
Además, con la iluminación y el vestuario adecuado, con la participación como actores de alumnos, maestros, comerciantes, mineros, sastres, herreros, carpinteros, albañiles y hasta amas de casa, quienes apoyados institucionalmente, pues a la postre los resultados fueron obvios.
Lo anterior atrajo a las multitudes de lugareños y de visitantes para presenciar y disfrutar las piezas cervantinas, lo que significó además un atractivo cultural y turístico para la ciudad.
TU-FIC
Tal fue su trascendencia, que 20 años después contando con los apoyos institucionales universitario, municipal, estatal y federal, así de artistas como Mario Moreno Cantinflas y Dolores del Río, crearon el Festival Internacional Cervantino en 1972.
INICIOS
En agosto de 1952 se estrenaron los Entremeses en teatro cerrado y a manera de prueba. Sin embargo, la historia del Teatro Universitario de Guanajuato comienza a tejerse de manera contundente en 1953, con el estreno en la Plazuela de San Roque de Entremeses cervantinos, mundo imaginario y realidad de su mundo.
“El mundo de Cervantes debía ser real; un tablado representa una ficción, un escenario natural debe representar una realidad, eso es.” escribió Ruelas en 1955. Y agrega: “los personajes debían vivir en toda la plaza, salir y entrar por las caprichosas bocas de los callejones y por las puertas de las casas, por las ventanas.”
Toda la comunidad de amigos, vecinos, universitarios, niños, amas de casa, etc., participaron y dieron forma al sueño de Ruelas, aquel que años antes había dibujado en una servilleta del café.
“El extractor técnico de ese jugo estético, sentimental y profundamente humano, quedaba concluido”. Explicaba Ruelas: Una prodigiosa actividad seguía desenvolviéndose en la otrora apacible Guanajuato”
Armando Olivares Carrillo escribió el prólogo en forma de pequeños retazos literarios y de acuerdo con el plan establecido y la obra se estrenó el 20 de febrero de 1953.
Muchas personalidades del mundo artístico comenzaron a llegar a Guanajuato para presenciar la representación. Alfonso Reyes, fue el primero de ellos. Después, el escritor Rómulo Gallegos: “Seré el mejor propagandista de la grandeza del espíritu de esta tierra, donde sus hombres perpetúan la tradición cervantina en forma tan sublime”.
El actor y director del Instituto Cinematográfico, Teatral y de Radiotelevisión de la ANDA, Andrés Soler, escribió una nota que dice al calce: “Al cuadro dramático de la Universidad de Guanajuato: un solo consejo; ¡Sigan adelante, adelante con todo entusiasmo, fervor y oficio! ¡Hace tanta falta que resurja el teatro en México! Ustedes deben ser, por derecho propio, sus más valiosos paladines. Con todo mi entusiasmo y admiración”.
CONCEPTO
En enero de 1954 el maestro Ruelas describió su concepto en torno al concepto de teatro: “El teatro no es un mero entretenimiento. Tampoco es sólo un juego donde se fabrican lágrimas o se entretejen risas. Es un arte cuyas raíces son las raíces del hombre y cuyas frondas se interpolan en su espíritu. He aquí que la terminología se depura, el teatro es la especie y el arte dramático el género; teatro es el lugar, teatro: mirador, lugar donde se mira arte dramático, el conocimiento de la acción humana a través de la expresión estética”.
Los Departamentos de Arte Dramático, de Letras y de Filosofía de la Universidad de Guanajuato irrumpieron en la escena de esta ciudad minera como semillero académico de esas disciplinas.
En el gabinete docente se registró la presencia de destacados personajes: Ricardo Guerra, Horacio López Suárez, Juan Villoro y Pascual Buxó, filósofos; Luis Rius, poeta; todos ellos hijos del exilio español.
Ese año, el escritor Jesús Romero Flores, ex rector de la Universidad Nicolaíta aseguró que hasta antes de los Entremeses a Guanajuato le había faltado hablar en el lenguaje del siglo en donde se quedó petrificado.
RECONOCIMIENTO
El 27 de junio de 1955 el publicista Eulalio Ferrer, también cervantista e hijo del exilio español, difundió ante los micrófonos del programa Así es mi tierra la entrega de la medalla de oro a Enrique Ruelas Espinosa por su labor como impulsor de la obra de Cervantes.
En 1962 la representación de Los Entremeses cumplió su décima temporada en la plazuela de San Roque, la sexta de Pasos en la plazuela del Baratillo y la quinta de Retablillo jovial en el Mesón de San Antonio; sin embargo, ese mismo año, a mediados de octubre, el Teatro Universitario de Guanajuato se conmocionó con la muerte de Armando Olivares Carrillo, quien fue rector de la Universidad de Guanajuato en varias ocasiones y fue el primero que personificó a Cervantes en Entremeses, así como autor del prólogo y el epílogo de la misma obra.
El 15 de abril de 1963 el Gobernador de Guanajuato, Juan José Torres Landa, develó una placa conmemorativa al décimo aniversario de Entremeses.
SEGUNDA GENERACIÓN
La década de los años sesenta fue determinante para el grupo de Teatro Universitario de Guanajuato, ya que la mayoría del cuadro de actores emigró por distintas razones, lo cual dio pie a la llegada de una segunda generación de actores. Siguió siendo un grupo heterogéneo de personas. Universitarios, funcionarios de gobierno, amas de casa, etc. Muchas parejas se conocieron haciendo teatro, bajo la dirección de Ruelas. En esa época, se instalaron gradas de madera y se renovó el equipo de iluminación hechizo por alguno que otro más industrial.
En los albores de la tercera década de Entremeses y la séptima del siglo XX, la ciudad de Guanajuato se encontraría pronto con un nuevo y deslumbrante proyecto ligado a la expresión del arte, derivado de veinte años de cervantismo. Esa nueva propuesta reafirmo definitivamente la vocación de una ciudad minera por la obra de Miguel de Cervantes. Por una parte, Ruelas concretó su proyecto con la realización del I Coloquio Cervantino en Guanajuato. Para septiembre de ese mismo año, el Departamento de Turismo otorgó a Enrique Ruelas un nombramiento como miembro del patronato del primer Festival Internacional Cervantino (FIC).
La idea fue impulsada por el Gobierno Federal, encabezado por Luis Echeverría Álvarez, quien años antes se desempeñó como delegado del PRI en Guanajuato, de tal forma que conoció de cerca el fenómeno social, cultural, artístico y económico que germinaron las representaciones de Entremeses cervantinos.
CERVANTINO
En homenaje a dicha labor cervantista decidió crear un festival que llevara el nombre de Cervantes. El patronato fue encabezado por la actriz Dolores del Río y el Primer Festival Internacional Cervantino en Guanajuato, se realizó con la presencia de artistas el 29 de septiembre de 1972, tras una restauración completa del Teatro Juárez, fue presentada la ópera El Quijote, de Massenet a cargo de la Ópera Nacional del INBA. Se realizó un homenaje a Federico García Lorca.
En días previos a la inauguración del FIC, el 15 de septiembre de 1972, Ruelas estrenó la obra Estampas del Quijote, basada en textos extraídos de la novela de Cervantes y de El 12 de octubre de Cervantes, de Salvador de Madariaga. Para éste montaje utilizó como escenario natural la Plazuela de Cata.
Las Estampas del Quijote fue objeto de una severa crítica por parte del cronista y poeta Salvador Novo, quien hizo circular en la ciudad un epigrama lapidario: Pensando en la Estafas del Quijote, en este Festival, que es Cervantino, antójase pensar, que hay mucha gente que aún comulga con Ruelas de Molino. “Sancho, dejad que los perros ladren, es señal de que seguimos andando”. Está frase fue inventada por Ruelas pensando en la voz del Hidalgo don Quijote.
Un grupo de actores de Teatro Universitario de Guanajuato se quejaron en la Presa de la Olla por la animadversión de las autoridades universitarias manifiesta en contra el maestro Ruelas. Se publicó en El Heraldo de León: Nadie ni oficial ni de la iniciativa privada le han reconocido su labor en pro de la cultura gunajuatense. Los principales actores dijeron a este diario que estaban dispuestos a que las obras que se presentan sean llevadas a las masas populares para acrecentar su cultura y erudición, ya que acusaron que “la Universidad ha hecho de las expresiones artísticas un negocio”.
“Queremos que la labor del maestro Ruelas sea reconocida y que nuestras actuaciones lleguen al pueblo”, dijeron los actores estudiantes de nuestra máxima casa de estudios de ese entonces.
En febrero de 1975 se organizó una función especial de Entremeses dedicada a la Reina Isabel II de Inglaterra y a su Alteza real el Duque de Edimburgo.
Hacia la segunda mitad de la década de los setenta, Ruelas había superado una etapa más al interior del grupo de teatro, pues el cuadro de actores que poseía en ese entonces fue la tercera generación, la mayoría jóvenes estudiantes de educación superior y algunos veteranos del teatro como Joaquín Arias, Gloria Ávila y Alba Mora. Ésta tercera generación de colaboradores del Teatro Universitario permaneció fiel a Enrique Ruelas Espinosa, hasta la muerte del maestro en 1987.
