jueves, septiembre 3, 2026
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El Sismo Unió a México

El 19 de septiembre, fecha recurrente para que tiemble en la Ciudad de México, después de que ese mismo día se habían establecido protocolos de simulacro y casi acababan de terminar cuando a la 1:14pm se inicia un sismo.
Este domingo prácticamente se han terminado las labores de rescate y solamente hay débiles esperanzas en forma aislada. La realidad es cruel, las cifras hablan de 355 muertos oficialmente y solamente en el Distrito Federal se registraron 214 fallecimientos, 74 en Morelos, 45 en Puebla, 15 en Estado de México, seis en Guerrero y uno en Oaxaca.
Los medios de comunicación, sobre todo la televisión que nos muestra en vivo esta gran tragedia, focalizaba los puntos más álgidos de la Ciudad de México en una escuela colapsada de nombre Enrique Rébsamen, donde se toca de una manera sensible que ahí confirmados murieron más de 25 niños, en una escuela con capacidad para 400 alumnos con Kínder y Secundaria, en aquel Álvaro Obregón 286, fue un derrumbe monumental.
Las labores de rescate continúan también en la calle Ámsterdam y podemos seguir enumerando lugares donde había muerte, destrucción y desesperación por no poder recoger a los posibles sobrevivientes y los que habían perdido la vida. De ninguna manera es la intención de minimizar y restar importancia a la gran desgracia que ocurrió en la Ciudad de México, pero es importante que se definan varios aspectos relevantes:
En primer lugar hay que felicitar y admirar la respuesta maravillosa de miles de voluntarios que acudieron a las labores de rescate. Vemos las imágenes en las que con pequeños botes se pasaban de mano en mano trozos de escombro, porque se tenía que hacer la labor de rescate en forma manual para no dañar más el edificio y así tener posibilidad de salvar lo que se pudiera rescatar. Día y noche sin importar el frio y la lluvia, estuvieron firmes. Hay que hacer énfasis en la gran labor mostrada por el Ejército Mexicano en el plan DN-III-E, al que se unió la Marina y en todo momento pudimos confirmar de nuevo la acción invaluable, oportuna y eficaz, el sacrificio, arriesgando su vida y excediéndose en sus horas obligatorias de trabajo. La Cruz Roja hizo un papel preponderante, no solamente en el hospital de la sede central, sino poniendo a la disposición de todo el pueblo de México los paramédicos y rescatistas de base con los que cuenta regularmente, agregados a los miles de voluntarios de toda la República.
También hay que hablar con claridad, el Gobierno de la Ciudad de México, encabezado por el Dr. Miguel Mancera, desde el primer momento ha sido un baluarte en la coordinación, disposición de recursos y atención personalizada, y sobre la marcha ordenó que establecieran centros de apoyo, albergues y estos últimos días ha hecho planes para la rehabilitación de las personas que están viviendo en las calles, con ayuda de dinero para la renta hasta aportaciones económicas para restablecer los pequeños negocios que fueron destruidos.
Hubo varios comunicados de prensa al día y cada vez que hablaba alentaba a los habitantes de la Ciudad de México, atendía los reclamos y establecía soluciones para donde faltaba ayuda, porque toda la Ciudad de México fue dañada, inclusive lugares como Xochimilco y el pueblo de San Jerónimo donde se vive una gran tragedia.
No es posible de un día para otro reponer lo destruido, sin embargo se puede hacer si apoyamos con recursos logísticos, con empleos, la exención del pago en el metro y metrobus, y muchas más cosas que forman parte de la gran ayuda que sigue dando el gobierno de la Ciudad. El esfuerzo ha sido enorme; debemos admitir que quien es responsable de la Ciudad de México está haciendo su mayor esfuerzo, entregando lo mejor de sí mismo.
También es importante resaltar que el Gobierno Federal reaccionó en forma inmediata y todos los Secretarios de Estado, por voluntad propia y por la instrucción dada por el Presidente de la República Enrique Peña Nieto han hecho un esfuerzo enorme de apoyo logístico en cada una de las áreas a las cuales les corresponde. El daño no fue menor, y fue en varios estados, el Secretario Nuño habla de miles de escuelas que habrá que rehabilitar y algunas volverlas a construir.
Existe un fondo denominado FONDEN el cual tiene un recurso de 10,000 millones de pesos que a todas luces resulta insuficiente, pero se puede decir que se ha agilizado la disposición de estos recursos y se han tenido que estar utilizándose en forma ordenada y con oportunidad. No es fácil en una metrópoli tan enorme que conforma el Estado de México y la Ciudad de México, principalmente, poder coordinar la ayuda Federal, el apoyo del Gobierno de la Ciudad de México y los municipios del Estado de México.
El Presidente de la República personalmente dedicó estas semanas a viajar al Sureste, donde el temblor y las recientes inundaciones habían dejado en el desamparo casi total a Oaxaca y a Chiapas principalmente. Personalmente caminó entre los escombros y habló con la gente de los pueblos más alejados para dar ánimo al pueblo y en aquellas pequeñas comunidades olvidadas por todos era increíble ver a un Presidente de la República que platicara con los más pobres alentándolos moralmente y ofreciéndoles la ayuda inmediata para resolver una gran parte de sus problemas. El reparto de despensas fue coordinado por su esposa, la Sra. Angélica, que personalmente ayudaba a descargar los tráileres con ayuda humanitaria.
Se instalaron cientos de albergues en los que se servía comida caliente y alojamiento digno a decenas de miles de personas en total. En verdad esto no es nada fácil, hacerlo y coordinarlo adecuadamente es verdaderamente admirable por quien lo ordenó y por los miles de voluntarios de personal asignado que lo hicieron con toda humanidad y lo siguen haciendo. También en el estado de Morelos, principalmente en Jojutla el Presidente expresó su apoyo acompañado del Gobernador Graco Ramírez.
No hay que escatimar nuestro ferviente reconocimiento ante tantas valerosas acciones de la población civil y de los gobiernos de los tres órdenes; pero hay que hacer un análisis un poco frío y regresivo, primero hay que reconocer que hay cientos de organizaciones que se han sumado a enviar víveres en toda la República y habrá que agradecer la generosidad que ha mostrado el pueblo mexicano, que noble y bueno como no hay muchos en el mundo, ha sido posible esa entrega tan total que se ha dado.
También hemos visto con agrado que instituciones financieras han ofrecido, no solamente recibir el dinero, sino duplicarlo por cada peso recibido. Esto es muy loable y hay que marcar en la historia de México esta gran ayuda.
Hay algo de suma importancia porque hay una sombra de desconfianza que tenemos que desvanecer rápidamente. Ha habido denuncias que en algunos centros de acopio no se ha entregado lo que se ha donado, también ha habido recursos económicos que a través de las entidades financieras que acabo de referir deberán transparentar la cantidad en moneda nacional que fue recaudada por el pueblo y lo que ellos pusieron, a quién se lo entregaron y quién va a tomar la decisión de en qué se va a utilizar.
La Secretaría de Hacienda y el gobierno Federal en su conjunto y los gobiernos estatales deberán ser fieles vigilantes de que la generosidad manifiesta no deje por ningún motivo una sospecha de que no fueron utilizados los fondos adecuadamente o bien porque desafortunadamente, y eso es muy lamentable decirlo, pero hay personas sin escrúpulos de todos los niveles que buscan aprovecharse de lo que no les corresponde.
En esta ocasión y en todas debemos transparentar la ayuda totalmente y el gobierno y las instituciones públicas y privadas deben mostrar al pueblo mexicano toda la información.
Por último debemos de agradecer los países del mundo que han mandado recursos económicos, víveres y los más importantes rescatistas de diferentes lugares, inclusive tan lejanos como Japón. Fueron valiosísimos para rescatar vidas humanas. El pueblo de México nunca olvidará su generosidad para con los mexicanos. Y qué lástima que tengan que suceder hechos tan terribles para que los mexicanos nos volvamos buenos, generosos y humanos, ojalá que esta lección de muerte y de tragedia nos una para salvar a México.

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