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El precio de la ayuda

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Esta semana, una parte de la población vivió otra catástrofe natural, pues la presencia de huracanes y tormentas generó inundaciones en gran parte del sureste del país.

Algo ya se había presentado así el año pasado cuando una gran tormenta azotó Acapulco y las zonas cercanas, dejando miles de daños y pérdidas humanas.

Como si fuera ya algo místico, los desastres se presentaron en fechas cercanas, pero separadas por casi un año y en lados contrarios del país. No es la primera vez que sucesos naturales se desatan en nuestra nación, ni mucho menos que parecen sacados de un libro o una novela.

De por sí, la historia de nuestro bello país supera la ficción y las historias más hollywodescas pues los desastres naturales suelen ser parte de la prevención y la cultura mexicana desde aquel ’86; tanto así que se creó una comisión de prevención (Protección Civil) y un fondo para estos eventos naturales (Fonden).

Sin embargo, a pesar de tener un ‘respaldo’ por parte del gobierno y un sector del ejercito especializado para rescate y actuación ante estos percances, realmente el apoyo que se siempre sale adelante o que se refleja más es el del hermano y hermana mexicano.

Siempre la mayor parte de apoyo viene del mismo pueblo, la organización, voluntarismo, recaudación, logística y distribución han sido por obra del ciudadano que quiere ayudar a sus compatriotas. No solo con nosotros mismos, la ayuda humanitaria siempre se destacó como parte del ser mexicano, cuando habían desastres en otras naciones, el pueblo se organizaba para ofrecer una mano, desde refugiar a la gente, hasta mandar vivieres y recursos para solventar estos turbios momentos.

Como ya decía en otras columnas, el mexicano se ha sentido abandonado y traicionado por su gobierno, no nos sentimos protegidos, ayudados o como seres humanos frente a un montón de trajeados y trajeadas que solo buscan que sus carreras no caben.

El político usa nuestra desgracia para crecer su imagen, para hacer sus sesiones de fotos y crear historias dónde ellos son los héroes.

Ojo, no digo que esto se únicamente de nuestro régimen favorito actual; es una práctica tan habitual y tan antigua en el libro de la política, por lo cual, al ser parte de la misma calaña, saben usar a su antojo. El único problema que tienen estas nuevas generaciones de políticos (y digo nuevas a pesar de ser dinosaurios) es la existencia de las redes sociales y lo veloz que es la recaudación de información den estos días. Pues antes podían manejar y manipular lo que querían que la gente conociera e ignorara; sin embargo, desde Peña Nieto eso se vio cada vez más complicado con los videos y memes que se generaban de sus acciones.

En algún momento hablé de cómo el político trató de usar las redes para ganar las elecciones a base de popularidad, siendo que más que conectar con las nuevas generaciones, parecía que hacían el ridículo a costa de ganar votos. Lo que no se imaginaban era que eso mismo sería un arma de doble filo.

Desde videos de cómo López Obrador era confrontado en sus giras y otros dónde se filtraba las pantomimas de cómo lo recibían con ‘orgullo y cariño’; hasta el cómo organizaron un evento de Informe de Gobierno a través de amenazas, coacciones y acarreamientos por parte de sindicatos y grupos civiles donde sus líderes debían o simplemente querían demostrar su ‘lealtad’ al régimen.

Sin embargo, lo peor no acaba ahí, pues desde el desastre pasado y a consecuencia de la desaparición del Fonden, se empezó a hacer de conocimiento una artimaña realizada por el gobierno, donde presuntamente habían detenido todo el apoyo humano y en especie recolectado el año pasado para el desastre en Acapulco. Esto con el objetivo de rempacar lo recolectado bajo el sello del Gobierno y garantizar su distribución de mano de los mismos.

De ser un secreto a voces, ahora la gente está viendo que realmente existe la posibilidad de que sea real, pues se han publicado varios videos de gente en las zonas afectadas reclamándole al Ejército el por qué no deja entrar a la gente que trae apoyo, señalando que si se interponen se iban a ir contra ellos.

Sumado a los videos donde la ‘Presidenta con A’ tiene varias actitudes cuestionables, como la discusión con un estudiante que le exige resultados y no solo promesas, donde se aprecia cómo lo calla o aquel video (fragmento de una mañanera) donde pide que no se les mencione como ‘municipios afectados’.

Tras esto, el Gobierno nos quiere vender la imagen de que no, ellos no son malos, son los héroes, los responsables de la felicidad y la buena vida del ‘pueblo bueno’, tanto que nuestra gran mandataria fue a la zona para tomarse la foto del humanitarismo, ensuciándose y arriesgándose por el pueblo. Queriendo crear una historia ficticia que solo los adeptos creen, una historia que los priistas perfeccionaron y que ellos reúsan como si fueran aquellos tiempos de censura y control.

Quieren taparnos los ojos y darnos atole con el dedo, robándonos nuestra unión y unidad para monopolizar todo lo que es ser mexicano, toda la ayuda, la esperanza y la urgencia de alguien que te de la mano. Tendemos que pagar con nuestro voto si queremos un poco de ayuda o si queremos ser tratados como humanos.

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