viernes, febrero 23, 2024
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El piloto secuestrado

El secuestro es un crimen verdaderamente estremecedor, que causa miedo e incertidumbre en la víctima y sus allegados. A lo largo de la historia podemos citar cientos de ejemplos, muchos de ellos mediáticos. Uno de ellos llamó la atención por ser bastante inusual, y tener como afectado a quien fue el mejor corredor de Fórmula 1 de su tiempo.

Esta semana, abordaremos el caso de Juan Manuel Fangio en Cuba.

Durante la primera mitad del siglo XX, el argentino Juan Manuel Fangio se había convertido en el mejor piloto de carreras del planeta. De sus 51 carreras, 48 las terminó en primera fila, 24 las ganó y el resto quedó en segundo lugar. Fue campeón mundial en 5 ocasiones.

Durante los años cincuenta, Cuba estaba inmersa en la dictadura de Fulgencio Batista. La tensión casi podía sentirse en la isla, por lo que habían surgido grupos como el Movimiento 26 de julio, centrado en la sierra maestra y encabezado por Fidel Castro. Se buscó organizar el Gran Premio para mostrar lo atractivo, teniendo el Malecón de La Habana por circuito principal… pero las cosas saldrían de otro modo.

En un mes como este, febrero, pero de 1958, los mejores pilotos de su tiempo llegaron a La Habana y se hospedaron en el Hotel Lincoln. El día 23 todo ocurría con naturalidad. Fangio platicaba con otros corredores y su equipo de mecánicos que atendían su Maserati, cuando de súbito, lo interceptó Manuel Uziel, un joven apodado ‘El Chueco’ y le mostró un arma.

“Disculpe Juan, pero me va a tener que acompañar”, dijo.

Los secuestradores querían llamar la atención mundial sobre la situación política de La Habana (que realmente pera infame. Sobre el cambio de Batista a Castro y lo que causó después, será tema para otra columna) y nunca pretendieron lastimar a Fangio. Por eso lo llevaron al número 22 en el Barrio del Vedado y lo cambiaron de domicilio para evitar sospechas. Incluso, ni siquiera le vendaron los ojos y les firmó autógrafos a algunos de sus captores.

TRAGEDIA Y LIBERACIÓN

Durante el día que debía correr, ocurrió un terrible accidente en el que murieron 6 personas y hubo 40 heridos. De forma irónica, el secuestro salvó la vida del piloto, quien años después recordaría: “Me hicieron un favor”.

Lo interesante de este caso, es que se trató de un secuestro ‘amable’ que para muchos cubanos de su tiempo fue un acto necesario. Incluso, Fangio se hizo amigo de Arnold Rodríguez, uno de los involucrados. Los perpetradores no se veían sí mismos como secuestradores, sino como ‘revolucionarios’. Por desgracia, no todos los plagios son así.

La carrera ya había terminado y era necesario liberar al piloto, pero los ‘secuestradores’ del movimiento 26 de julio eran novatos y no sabían cómo. Lo cierto es que tenían a la suerte de su parte, pues el embajador argentino en Cuba no era otro sino Raúl Guevara Lynch… sí, el tío del Che Guevara.

El secuestro duró en promedio 26 horas. A las 11:00 de la noche, los secuestradores fueron al número 20 en la calle 12 del Barrio del Vedado, lugar acordado por Lynch y el Movimiento 26 de julio para entregar al piloto, quien lucía bastante tranquilo.

La carrera la ganó el inglés Stirling Moss, quien en la pista era el acérrimo rival de Fangio, pero fuera de ella, su gran amigo. Al grado que años después haría público el dato que los secuestradores tenían pensado llevarse a los dos pilotos, pero el argentino dio la cara por él.

Lo cierto fue que la noticia del secuestro dejó muy mal parado al gobierno de Batista.

El argentino se retiró pocos meses después de su secuestro. Murió en 1995, y hasta 2003 fue el campeón con más victorias, cuando fue superado por Michael Schumacher. Sobre la anécdota se pueden escuchar versiones en audio serie, como ‘Cuba 58’ y la película ‘Operación Fangio’.

En una ocasión Juan Manuel Fangio dijo: “el cobarde ve la muerte muchas veces, y el valiente solo una”. Con esa frase, se resume su vida y el caso de esta semana.

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