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El miedo como estilo de vida

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El miedo es una emoción o sensación desagradable que es provocada por la percepción de peligro. Es así como vivimos los mexicanos hoy en día. El miedo se ha convertido en un compañero inseparable de cientos y millones de mexicanos que, incluso salir de sus hogares, se convierte en una incertidumbre, cual ruleta rusa nos jugamos todos los días hombres, mujeres, adolescentes y niños. Da lo mismo a dónde ir. El miedo aparece incluso dentro de los hogares que son socavados por delincuentes comunes y, qué decir, del crimen organizado que perpetra cualquier morada.

El nivel de peligro que viven las familias mexicanas es constante y permanente. No hay lugar, hoy en día, que pueda convertirse en refugio de paz para los ciudadanos. Desde las iglesias, hasta las escuelas de cualquier nivel educativo, públicas o privadas, son vulneradas por la delincuencia que se sabe protegida por el gobierno federal, concretamente por la Guardia Nacional, el ejército o la marina que patrullan hoy en día todos los municipios del país y, curiosamente, los índices de delincuencia aumentan mes a mes.

El miedo se apodera de todo el pueblo que, sabe, se encuentra a merced de los distintos cárteles de la droga que cogobiernan en todo el territorio nacional y son los amos y señores de las calles, colonias enteras, centros comerciales, cruceros viales, colonias populares y fraccionamientos privados, donde generalmente ahí viven los poderosos capos, disfrutando de su poder, dando órdenes a las autoridades municipales y estatales de los nuevos ‘golpes’ de la delincuencia para que actúen, pero no lo hacen. La sociedad entre delincuentes y autoridades está más clara y a la vista de todos.

Hoy en día, la misma autoridad municipal, estatal y hasta federal, tiene que cubrirse las espaladas con lujosos vehículos blindados y un ejército de guardaespaldas, que protegen a sus señorías y a sus familias. No vaya a ser que se confundan los malosos y maten o secuestren a sus propios socios o miembros de sus familias. La propia autoridad está arrodillada al poder del crimen organizado, que los tiene sometidos de todas partes.

La 4T ha implementado el miedo como un estilo de vida diario y permanente, instaurando una auténtica ideología del miedo como riesgo y peligro para todas y todos los mexicanos, sean pobres o ricos. Paradójicamente, cada mañana en Palacio Nacional, el discurso de AMLO es de brindar certeza y seguridad pública, cuando el día a día es todo lo contrario en el país. Culpando de la inseguridad a los cuerpos de seguridad locales, por no contar con capacidades técnicas suficientes, pero no provee de presupuesto a las policías para su fortalecimiento.

El miedo ha acentuado el odio, la violencia y la desintegración social, poniendo en riesgo la convivencia entre mexicanos. El miedo, tanto en sus manifestaciones de presencia objetiva como en el sistema psíquico de las percepciones diarias, está posicionando las prácticas de la violencia entre hombres y mujeres, al grado de no confiar hoy en día en nadie ni en nada. Todos nos sentimos inseguros y desconfiados en cualquier lugar y sobre todo, con gente desconocida que hoy en día es parte de la integración social de cualquier comunidad.

Los medios de comunicación, como la clase política ha conseguido imponer y utilizar sobre las construcciones psíquicas y biológicas sensibles de los mexicanos, el miedo y la inseguridad como “estado de existencia natural” que reivindica la concepción del “hombre enemigo del hombre” que no solamente impulsa la lucha, el recelo, la duda, el extrañamiento, la distancia y el peligro latente entre los seres humanos, sino que valida y legitima la existencia de un poder supremo que debe imponerse de manera brutal sobre las personas para someterlas y, supuestamente, protegerlas. ¿No cree usted?

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