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El libro condenado

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Durante el mes de enero se conmemora el nacimiento y la muerte del escritor J.D. Salinger, (1 enero 1919-27 enero 2010) autor de uno de los libros más importantes de la literatura del siglo XX: “El guardián entre el centeno”. La novela es maravillosa, y ha conectado con millones de adolescentes en todo el mundo a lo largo de la historia. Sin embargo, de forma inevitable y desafortunada ha estado conectada con varios asesinos de políticos y celebridades.

Quizá el caso más famoso fue el de Mark David Chapman, quien asesinó a John Lennon, el ex-Beatle, a las 11 p.m. del 8 de diciembre de 1980 a las afueras del edificio Dakota, en Nueva York. Cuando la policía lo encontró, estaba hojeando el libro y dijo que esa era su “única declaración”. El asesino estaba tan obsesionado por la novela, que incluso se quiso cambiar legalmente su nombre al de Holden, el protagonista.

El segundo caso más famoso fue el de Lee Harvey Oswald, quien el 22 de noviembre de 1963 disparó, desde el sexto piso del almacén de libros de texto gratuitos al presidente John F. Kennedy. El asesino lo tenía el libro en el buró de su cama, en una época en que el libro estaba vetado en varias escuelas porque hablaba de sexo y consumo de alcohol… aunque hoy en día cualquier serie de Netflix para jóvenes plasma estos temas, para los años sesenta era realmente polémico.

El tercer caso que se registra fue, por fortuna, un intento de magnicidio fallido. Ocurrió el 30 de marzo de 1981, (tan solo un año después del asesinato de quien fuera integrante de The Beatles) cuando John Hinckley Jr. Intentó matar al entonces presidente, Ronald Reagan. No cabía duda que el perpetrador tenía problemas mentales, ya que él mismo declaró que quiso matar al político con el único objetivo de impresionar a la actriz Jodie Foster, de quien estaba muy obsesionado. Debido a su inestable estado de salud mental, fue recluido en un hospital psiquiátrico y liberado en agosto de 2016.

Como si los tres casos anteriores fueran pocos, hubo otro más, ocurrido también en la década de los ochenta, concretamente en 1989. En esta ocasión, la víctima fue la hermosa actriz Rebecca Schaeffer, y el responsable un fan obsesionado de nombre Robert John Bardo, quien la había acosado durante años. Cuando fue registrado por la policía después de que disparara a quemarropa a la actriz frente a las puertas de su propia casa. Esta vez, la obsesión por el libro de Bardo no fue tan grande como la de Chapman.

Finalmente, otro Kennedy está ligado. Se trató del senador Robert Kennedy, hermano de John. Su perpetrador, Sirhan B. Sirhan, tenía también un ejemplar cuando le quitó la vida en junio de 1968.

¿De qué trata el libro?

Posiblemente, el motivo por el cual “El guardián entre el centeno” ha inspirado a criminales de la peor calaña es por su trama: cuenta la historia de Holden Caulfield, un adolescente de 16 años que es expulsado de su escuela y decide irse de viaje a Nueva York, rebelándose contra sus padres, maestros, y todos los adultos en general. La prosa de Salinger plasma un constante enojo y crítica a la sociedad y al mundo de los mayores. El personaje muestra a la perfección la angustia adolescente y la hipocresía de la sociedad. Es una de las novelas más extraordinarias que cualquier joven de 13 a 19 años pueda leer.

El joven protagonista jamás comete un homicidio en toda la obra.

Los que tan tomado el libro como “inspiración” para sus delitos no son diferentes a cualquier otro criminal que busca justificar sus acciones. Las vidas que esta novela ha cambiado para bien, los jóvenes que han incursionado en el mundo de la lectura gracias a ella y las canciones y películas que ha inspirado, como “Who wrote Holden Caulfield?” de Green Day y la película “My Salinger year” se cuentan por miles, mientras que los actos delictivos con los dedos de una mano.

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