Entre las muchas carencias que vive nuestro país desde la llegada del actual gobierno del presidente López Obrador, la más inhumana, vil y miserable, es sin duda la falta de medicamentos en general en todo el sector salud del país. El derecho a la salud que tenemos todos los mexicanos sin excepción contemplado en la Constitución Política, en su artículo 4 donde establece: “que toda persona tiene derecho a la protección de la salud…….” Hoy en día es una quimera.

En todas las instituciones del sector salud del país, se vive un auténtico drama para atender a los pacientes que acuden a dicho servicio. Da lo mismo el ISSSTE, el IMSS o cualquier otra clínica de salud a lo largo y ancho del territorio nacional, la atención es ínfima por más que el personal médico, enfermeras y administrativo tratan de explicar lo inexplicable: “no hay recursos, no hay presupuesto, no hay gasas, no hay medicamentos, no hay nada”.

Llevamos más de dos años y medio de gobierno escuchando falsas promesas de boca del propio mandatario nacional, así como de las máximas autoridades del país en materia de salud, prometiendo mejoras en la atención de los servicios de salud, así como en la compra de medicamentos en general y simplemente no cumplen con un aspecto básico y humano de abastecimiento y suministro de insumos.

Estamos hablando de la salud, por consiguiente, de la vida de millones de seres humanos de todas las edades y condiciones sociales que tienen derecho a la protección del sector salud, donde históricamente y generación tras generación de millones de mexicanos han recibido atención médica digna, muchas veces eficiente y también, deficiente; pero nunca como lo que hoy vivimos con estándares por debajo de países subdesarrollados.

¿Cómo podemos comprender el comportamiento del propio presidente AMLO y su gobierno en este grave problema, donde simplemente pasan los días, semanas, meses y años y no hay solución? Un día si y otro también, anuncian dar solución y escuchamos mentiras, historias de supuestas  compras  que ya se realizaron y que mañana o pasado llegarán a los almacenes de los hospitales o clínicas y no hay nada.

Solamente vemos risas, juego y odio de políticos que se burlan con el dolor ajeno de cientos de miles de familias que tienen a un enfermo terminal y que el “ahorita” es eso, inmediatez y en algunos casos urgencia, por ejemplo, los niños enfermos de cáncer que tienen que ser atendidos en días y fechas establecidas para llevar a cabo sus tratamientos de quimioterapia, que no pueden esperar la negligencia o estúpida burocracia y arrogancia del aparato del estado.

Con el pretexto de haber encontrado supuestos actos de corrupción de la industria farmacéutica con los gobiernos anteriores (como si fuera el único caso de corrupción del pasado), han dejado de comprar medicamentos a los laboratorios nacionales e iniciado un proceso de compras con la ONU, donde el resultado está a la vista de todos. Un desabasto brutal e inhumano que ha tenido que llevar a los padres de niños con cáncer a realizar colectas ciudadanas, para comprar los medicamentos oncológicos, por cierto, son carísimos.

¿No cree usted?

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