Dicen los que saben que si repites una mentira más de mil veces, esta terminará por hacerse verdad; el problema es cuando hasta el mentiroso termina por convencerse de su realidad alterada.
Durante esta columna hemos hablado sobre temas que conciernen a cómo el gobierno federal y sus allegados manejan y ven la realidad de los mexicanos, la manera en la que interpretan los problemas y cómo el ‘gobierno de la gente’ va abandonando las líneas de la democracia para imponer su kratos. Resulta increíble cómo se va apoderando de las instancias y órganos centralizados y descentralizados, ver cómo la democracia y la ‘libre competencia’ van convirtiéndose en una monopolización sin miedo a que la gente lo critique debido al discurso absurdo de que todo lo hacen por el pueblo.
Estamos viviendo los procesos previos a una época oscura en México desde la Guerra de Revolución, un momento que han vivido tantos países latinos y que tanto hemos criticado y juzgado como mexicanos.
La sociedad cree estar preparada para los cambios que se avecinan en nuestra sociedad, el conocimiento que les ofrecen las fuentes oficiales les parece suficiente para generarse un criterio, el cual, aparte de estar sesgado, busca enemistar al mexicano con sus hermanos y plantearles una realidad dónde todos quieren a México, todos envidian nuestro gobierno y la forma en la que administramos nuestros recursos y dónde México todavía conserva su autonomía y su soberanía.
Realmente, un gobierno que sigue echando la culpa a gobiernos pasados luego de presumir de llevar en el poder más de 7 años, tener en su mano la gran parte de las instituciones públicas y el control de los tres poderes de gobierno sin algún ente que sirva como mediador o regulador, resulta incompetente e ineficiente, pues, o una de dos, el problema es quién el votado o el problema es quién vota. No me malinterpreten, de ninguna manera creo que la gente debería ser privada de su derecho de votar y ser votado. Al contrario, es imperativo que todos hagamos efectivo nuestro sufragio; sin embargo, también es imperativo que nos eduquemos en cómo discernir entre el mar de información que existe y así ampliar nuestra noción del México que tenemos y el que nos quieren vender.
Es tiste ver cómo todos los días pasan tantas cosas y cómo en la mañanera nos narran otra forma de México, un país que no parece ser en el que vivimos todos los días. Tantas personas han sufrido y padecido cuestiones de violencia, seguridad, pobreza, salud abuso de autoridad, pero para nuestro ‘santo gobierno’ el país es top mundial y todos envidian las estrategias que se implantan.
No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor escéptico que el que no quiere creer, pues la población parece haber perdido la voluntad y se dejan guiar por alguien que está peor.
La mentira de la 4T cada día incrementa y cada día se contradice, la cuestión es que el mentiroso se olvida de lo que dice y se empieza a creer que tiene la razón hasta que la mentira le regresa. Esperemos que el mismo pez por su propia boca muera, porque si no, esta vez no seremos quién refugia, esta vez seremos quienes buscan refugio.
