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El éxodo polaco a León

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El tema de la inmigración está en boca de todo mundo, y es “trending topic” en las redes sociales, debido a la caravana hondureña. Lo que es un hecho, es que las personas migrando de un país a otro ha sido una cuestión habitual, y ejemplos sobran. Uno de ellos, fueron los polacos que llegaron a Santa Rosa debido a la Segunda Guerra Mundial.

Los hechos son conocidos por muchos habitantes de la comunidad de Santa Rosa. La mayoría mira el edificio y sabe que allí habitaron refugiados en la década de los cuarenta. El lugar era una vieja hacienda, que en su momento tuvo que ser restaurada para acoger a los polacos.

La hacienda a donde llegaron los polacos fue construida en el siglo XVI, y tuvo su mayor auge en el siglo XVII. Posteriormente fue abandonada. Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos, en colaboración con México, decidió dar apoyo y asilo a los refugiados polacos, quienes huyeron desde la invasión de los nazis a Polonia, el 1 de septiembre de 1939, cuando estalló el conflicto.

De acuerdo con la placa conmemorativa que se encuentra en la hacienda, llegaron mil 400 polacos, de los cuales 265 eran niños huérfanos. Se instalaron en la hacienda, convirtiéndola no sólo en su comunidad, sino en su hogar. La habilitaron poco a poco hasta convertirla en una pequeña Polonia, y vestigios de ello constan al ver edificios que mezclan las haciendas coloniales mexicanas y los edificios europeos de tiempos de la guerra.

Existe un documento que describe a detalle los hechos, titulado “Colonia Santa Rosa”, de la revista “Polak W Meksyku”. El texto introductorio, escrito por Chester Mikolayczyk, quien fuera el encargado de la administración de la colonia en 1945, agradece infinitamente la hospitalidad mexicana.

Los antecedentes de la comunidad datan de 1942, cuando el entonces Primer Ministro de Polonia, Wladislaw Sikorski firmó un acuerdo con México, optando por Guanajuato debido a su ubicación céntrica.

Los polacos llegaron en dos transportes. En el primero viajaba Henryk Stebelski, quien se convertiría en cónsul de Polonia en México. Era 1 de julio de 1943. Los inmigrantes huyeron de su país, pasando por Siberia y enfrentando condiciones adversas. Por eso, fue para ellos un respiro que los leoneses los recibieran con banderitas de ambas naciones, y mucha cordialidad.

Poco a poco, crecieron hasta cimentar su comunidad. De acuerdo a un plano del texto antes citado, contaban con administración, hospital, escuelas primarias y secundarias, cocina, bodega, orfanato, teatro, talleres, granja y hortaliza.

AMBAS NACIONES SE DIERON LA MANO

El gobierno mexicano aprovechó los conocimientos en ingeniería agrónoma de la señora Czeslawa Prywer, especialista en citología, quien terminó siendo académica de la Universidad de Chapingo.

Para los polacos llegar a Guanajuato fue encontrar el paraíso, pues se alejaban de su adversa situación: la de los Aliados luchando contra el Eje. Los leoneses, lejos de excluirlos, los aceptaron. Los polacos desarrollaron todas sus actividades, y tuvieron su propio gobierno. Aunque duraron hasta el final de la guerra, el gobierno mexicano les sugirió regresar a Polonia o Estados Unidos, o bien, quedarse en México. Pocos se quedaron en tierras nacionales.

EL IMPACTO DE LA PEQUEÑA POLONIA GUANAJUATENSE

 

La importancia histórica de esta pequeña Polonia en Guanajuato abunda en bibliotecas, redes sociales e internet. Incluso en la popular Wikipedia, en la entrada titulada “Los niños de Santa Rosa”. La página de la Secretaría de Relaciones Exteriores, tiene incluso un artículo que cuenta los hechos en castellano y polaco.

Los estudiantes de la Universidad de La Salle Bajío, produjeron el documental “De Polonia a Santa Rosa”, dirigido por Alejandro Hurtado De León y Berenice Sánchez Luna, y páginas dedicadas al recuerdo de los horrores de la guerra, como “Enlace judío” y la página polaca “Cosmopolitan review” muestra un artículo en inglés, titulado “Hacienda Santa Rosa: a Polish Refuge in Mexico”.

El buscador “National Archives catalogue” ofrece documentos de los refugiados, mientras que la entrada de Wikipedia en inglés sobre “Polish mexicans” (polacomexicanos) cita la hacienda guanajuatense.

LA ZONA POLACA, HOY

 

Actualmente, la zona a los salesianos, quienes administran el Proyecto Niño Don Bosco, donde hace años estuvieron los polacos, hoy en día se administra Casa del Niño. Al respecto, el delegado de comunicación social, Juan Pablo Ruiz, explica que además de la educación, uno de los objetivos de la institución es fomentar la historia. Por eso, los días 25 y 26 de octubre, así como 1 y 2 de noviembre, se llevará a cabo a las 8:30 el evento “Misterio de la pequeña Polonia”, donde los y las jóvenes narrarán historias y leyendas de la comunidad.

“El lugar tiene una vocación de refugio. Primero, sirvió para los habitantes de las comunidades. La dueña, doña Antonia del Moral, vivió en Guanajuato, pero aquí era su casa de descanso, y ayudaba a la gente de la comunidad. Incluso puso una escuela. Años después vinieron los polacos. Después, cuando se fueron, el gobierno decidió donar el lugar para refugio de chavitos en riesgo o abandonados. ¡La vocación altruista de este lugar es histórica!”, apunta Juan Pablo.

Algunos polacos que allí vivieron residen ahora en León, recordando sus años de inmigración, cuando huyeron de su vida anterior para empezar desde cero.

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