
“El cobro de piso se ha convertido en un deporte nacional” Estas palabras fueron parte de las expresadas, por el empresario tamaulipeco, presidente de la Cámara de Comercio de Tamaulipas y Matamoros, Julio César Almanza Armas. Quién perdió la vida el martes pasado, al dar a conocer públicamente el drama que viven los empresarios en su entidad.
Denunciar abiertamente hechos de todos conocidos por parte de empresarios y de cualquier ciudadano, que se atreve a alzar la voz y pedir justicia a través medios de comunicación, son silenciados por medio de las balas y de la furia incontenible del crimen organizado, que bien saben cuentan con todo el respaldo del Estado y de sus instituciones, para quedar impunes.
Tamaulipas, es una entidad gobernada por el partido en el poder MORENA, donde lejos, muy lejos de contar con el apoyo institucional y político del presidente de México y de toda la nomenclatura de la fuerza del Estado, la ciudadanía del estado del norte es rehén de los acuerdos políticos que se gestan en Palacio Nacional, con miembros del crimen organizado para protegerlos y realicen sus diversas operaciones al amparo del poder político.
El deporte nacional al que se refirió el empresario y líder de la CANCANACO es el delito de extorsión que sufren todos los días cientos de pequeños, medianos y grandes empresarios que con esfuerzo, trabajo y sacrificio apuestan a invertir su dinero e instalan diversos negocios. De acuerdo con el artículo 390 del Código Penal Federal, la extorsión, es considerada como un delito de alto impacto.
Lo comete “quien sin derecho obligue a otro a dar, hacer, dejar de hacer o tolerar algo, para obtener un lucro para sí o para otro, o causando a alguien un perjuicio patrimonial…….”
Esté terrible delito, afecta de manera directa la cadena productiva, desde la actividad en el campo hasta la distribución y venta de cualquier producto.
Julio César Almanza, declaro que “los empresarios somos rehenes de las bandas delincuenciales y el cobro de piso se ha convertido prácticamente en un deporte nacional”. Y tiene, toda la razón el valiente empresario, ya que así cómo extorsionan a un empresario que tiene una tortillería, un taller mecánico, un restaurante de pizzas y hamburguesas o un taquero, lo hacen con empresas de autopartes y todo aquel negocio que está a la vista de los criminales.
Para dimensionar lo que pasa en Tamaulipas, los establecimientos conocidos por todos los mexicanos OXXO, cerraron en el municipio de Nuevo Laredo, sus 191 tiendas y 7 estaciones de gasolinas. Independientemente de la extorsión que sufren directamente los empleados de dichos establecimientos, están expuestos a ser víctimas de amenazas y todo tipo de vejaciones por parte del crimen organizado.
Esté comportamiento delictivo, no es exclusivo del estado de Tamaulipas, lo viven prácticamente todas las entidades y municipios del país, siendo un secreto a voces, cada vez más frecuente y del conocimiento de todas las autoridades locales y federales, quienes se mantienen lejanas y en muchos casos indiferentes.
Este comportamiento criminal ha ido perfeccionándose, con el uso de la tecnología y el surgimiento de la inteligencia artificial con imitadores que se aprovechan del terror para engañar a sus víctimas. La extorsión o cobro de piso, está asociado a otros delitos como las amenazas, lesiones, homicidios, daños a la propiedad ajena, secuestro y desaparición de personas porque el empleo de la violencia es un instrumento utilizado siempre si o si, por el crimen organizado.
La violencia crece y crece de manera exponencial en todos los rincones de México, donde las instituciones son cada vez más débiles y frágiles, ante la desolación de la ciudadanía y de los empresarios, que son presa de todo tipo de actos delictivos y la complicidad e indolencia de gobiernos más corruptos e ineficaces.
¿No cree usted?



