Se ha terminado el gran evento de categoría mundial, con 104 partidos y la participación de 48 países. Como es costumbre, existen las tristezas por perder y las grandes alegrías por ganar.
La Selección de México hizo un papel bastante decoroso, se vio el esfuerzo del equipo mexicano y eso exaltó los ánimos de millones de mexicanos. Momentáneamente nos olvidamos de la situación tan difícil que se vive en el país. Gran parte de los aficionados estuvieron presentes en las tres sedes del país, pero especialmente en la Ciudad de México, donde las glorietas del Paseo de la Reforma se inundaron con cientos de miles de aficionados que gozaron intensamente cada vez que México ganaba.
Afortunadamente, se puede decir que el saldo fue blanco, aunque, como en todos lados, cuando hay una muchedumbre tan grande pueden presentarse incidentes menores que no sean contabilizados. Asimismo, en Guadalajara, en La Minerva y sus alrededores, y en Monterrey, en la Macroplaza, además de muchas ciudades de la República, aunque con mucho menos aficionados, también hubo un gran entusiasmo por los triunfos.
En la fase final en la que Argentina y España disputaron el campeonato. Destacó el gran juego de España, que resultó vencedora, así como la desilusión de los argentinos, reflejada en las lágrimas de Messi y una pequeña bronca originada por algunos aficionados enfurecidos. Sin embargo, no pasó a mayores y ahora se tiene que hacer un recuento de la Copa del Mundo con más equipos de la historia, en la que el principal protagonista fue el Sr. Infantino y sus colaboradores, quienes manejaron la parte financiera. Se puede hablar del manejo de billones de dólares y, a pesar de que los boletos de acceso fueron exageradamente caros, los estadios estuvieron llenos prácticamente en todas las sedes, quizá con menor asistencia únicamente en Canadá.
Esto trajo como consecuencia que el Mundial se convirtiera en un espectáculo de televisión, transformando un deporte tradicionalmente popular en uno de élite. Ahora se habla de comercializar y buscar más negocio, pues parece que no tuvieron llenadera. Incluso se discute la venta del Mundial y muchas otras cuestiones que privilegian el aspecto comercial del futbol, restándole gran parte de su esencia deportiva en un mundo de apuestas y otros ingresos que fueron muy importantes.
Pero el deporte sigue y ahora tenemos los Juegos Centroamericanos, en los que no existe la millonaria idea de comercializar ni de cobrar accesos desorbitados. Como es tradición, México lleva el mayor número de medallas, con más de 200, lo que lo sitúa en el primer lugar. Creo que, en la semana entrante, cuando concluyan los juegos, México será el primero en conseguir el mayor número de medallas de oro, plata y bronce.
Hay una gran sorpresa en la natación femenil, pues una nadadora nacida aquí, en León, llamada Celia Pulido, ha sido la figura central al conquistar medallas de oro y plata, y está a punto de romper el récord de medallas en unos Juegos Centroamericanos. Quizá lo más notable es que ya ha roto varios récords de velocidad. Hay que pensar que, antes de esto, nadie la conocía aquí en León y hoy representa una agradable sorpresa. Esperemos que regrese para rendirle el homenaje que merece.
Lo importante aquí es que existen muchas disciplinas deportivas y es un deleite ver competir a todos los países centroamericanos, además de las pequeñas islas que conforman el Caribe y que luchan por sobresalir. Hay un espíritu totalmente diferente, porque existe gran amistad, cordialidad y respeto entre los participantes, y cada vez que se conquista una medalla de oro se escucha el himno nacional de cada país. Es algo muy diferente, pero no por ello menos hermoso, sobre todo porque el aspecto humano sobresale entre los países participantes y no el desorbitado aspecto financiero.
Debemos destacar también que, en Guanajuato y especialmente aquí en León, se ha dado un impulso al deporte que en otras administraciones no se había logrado. La presidenta municipal, Alejandra Gutiérrez, y el director de COMUDE, Isaac Piña, junto con su grupo de trabajo, han apoyado, en coordinación con CODE, organismo que regula el deporte en el estado. Ambos han unido esfuerzos, por ejemplo, en esta ocasión, con la participación en el torneo de voleibol de las entidades de la República. Hay que reconocer que las 50,000 personas que se estima asistieron a estos juegos, que duraron toda una semana, dejaron una importante derrama económica y un legado deportivo. Por supuesto, también ha habido otros eventos de gran relevancia en distintas disciplinas, especialmente en Guanajuato, que hoy tiene un prestigio deportivo gracias al trabajo conjunto de COMUDE y CODE.
Lo único lamentable es que se ha descuidado el entorno de los campos llaneros y de las zonas rurales donde se practica béisbol y futbol. En muchos de estos lugares existen negocios de algunos dirigentes que venden cerveza y vino, los cuales se consumen durante los juegos sin que alguna autoridad ponga remedio. Es una pena, porque ahí también hay apuestas, drogas y nadie pone orden. Hacemos un llamado para que las autoridades, no solamente de la ciudad, sino también de la zona rural, donde el problema está todavía más descuidado, actúen y pongan orden, simplemente porque es una obligación de los gobiernos municipal, estatal y federal, y hasta ahora no lo han hecho.
