
Lo anterior con respecto a la propuesta que se debate en el Congreso de la Unión en la que se busca reducir la jornada laboral en el país de 48 a 40 horas a la semana.
“Que no se le cargue todo al empresario; que de alguna manera sea en base a la productividad y no nada más porque sí. Un trabajador puede estar laborando cinco o seis horas al día y con eso, rendir lo mismo que una persona que trabaja ocho. Simplemente, hay que hacer mejor el trabajo”, destacó.
Dijo que pudiera también ser algo paulatino, que la medida no entrara “de sopetón”.
“Eso no sería una solución pero sí un paliativo aunque al final de cuentas, a la hora que llegue la ley, esas horas que te dejan de trabajar, y el aumento en los costos que esto implica, ¿Quién lo va a pagar? ¡Pues el consumidor final!”, ejemplificó.
Mencionó que según los legisladores lo están haciendo por la ciudadanía pero que será esta misma la que pague los costos con la inflación y el aumento de los precios.
Quien las va a pagar el consumidor lo que no se dan cuenta. Es que si bien, eh? Lo están haciendo según ellos por un bien para el trabajador, pero es al mismo que le va a costar más las cosas porque ese ese horario que dejan de trabajar, pues tiene un costo, si alguien lo va a pagar así es.