En la actualidad, todos los leoneses identifican el Barrio del Coecillo como uno de los más característicos de la ciudad. Sus mercados, sus jardines, sus plazas públicas, sus taquerías, cantinas y hamburgueserías, son un emblema leonés tan típico como el Arco de la Calzada. Lo que quizá algunos desconozcan es que el Coecillo empezó siendo un pueblo independiente, y hubo un tiempo que se barajó la posibilidad que fuera autónomo.
Es un hecho que desde sus inicios el Coecillo fue un pueblo, fundado en 1580 con autorización del virrey. En entrevista para EL HERALDO, el cronista vitalicio de León, Carlos Arturo Navarro Valtierra, recuerda que en un principio el Coecillo tenía su propio gobernador, pero después, cuando se funda San Miguel, sirvió para los dos pueblos. Luego cada quien tuvo sus gobernantes… pero desde luego, dependiendo de la entonces Villa de León.
En 1830, la villa de León se eleva a la categoría de ciudad, y crecía de forma considerable, de modo que los dos pueblos continúan unidos a León, viviendo solidariamente. Sin embargo, por disposición del Estado de Guanajuato, se fue concediendo la autonomía municipal a los pueblos que formaban la jurisdicción leonesa, así aconteció la autonomía hasta el 4 de diciembre de 1891.
“En principio, hubo una tentativa de que se ofreciera una autonomía municipal al pueblo del Coecillo; sin embargo, dada la conurbación con León, no se llevó a efecto; siendo una mera tentativa”, apunta Navarro.
“Se conoce esto por tradición. Hubo coecillenses que aprobaron la iniciativa, pero como eso se quedó”, apunta el cronista, y agrega que con el paso de los años, mientras más crecía León, se le dio al Coecillo consideración de barrio, ya no de pueblo.
Lo cierto es que el que el Coecillo pudiera haberse vuelto un espacio autónomo, es tema de conversación entre la gente del antes pueblo y ahora barrio. Por ejemplo, de eso se habla en cantinas como El Salón Rojo, nacida en 1946 y cuyo dueño es actualmente Aurelio Arrona.
HISTORIA LEONESA Y COECILLENSE
Navarro Valtierra profundiza:
“León se funda como villa el 20 de enero de 1576, el mandamiento del virrey de Almanza data del 12 de diciembre del año anterior, donde dispone la jurisdicción de León al norte, al sur, al oriente y al poniente, pero la que nos interesa concretamente es la colindancia al sur, donde llegaba León hasta el Río Grande. La colindancia al sur comprendió los municipios de Ciudad Manuel Doblado, Piedra Gorda, Pueblos del Rincón, Huanímaro, entre otros”.
La jurisdicción de 1575 comprendía al norte Comanja. Desde luego, se aplicó a partir de la fundación por la alcaldía mayor de Guanajuato, pero en 1560 le da el virrey a León la categoría de alcaldía mayor. Se extendió todavía más, llegando hasta los Sauces.
Los habitantes primeros de León fueron españoles y negros, traídos de Veracruz, y algunos incluso de África. “El virrey ordenó que se fundara una villa de españoles y no había indios en la villa de León, sólo dos que eran intérpretes. Estos llegaron después de la fundación, cuando hizo falta mano de obra, y por eso llegaron indios tarascos”.
Así fue como los habitantes le pidieron al virrey fundar un pueblo de indios, con una villa comunitaria. Desde luego, en 1580 autorizó la población del pueblo del Coecillo. Quince años después los otomíes habitaron otro pueblo: el de San Miguel de la Real Corona.
Así fue como León tenía bajo su jurisdicción no sólo los pueblos aledaños, sino los recién fundados de San Miguel y el Coecillo.
La historia ha sido otra, y el Coecillo sigue siendo un barrio más de León. Siempre forma y formará parte de la Capital del Calzado.
