Así versa el refrán que aconseja no juzgar a terceras personas, y antes de ver los errores de otros hay que ver los propios.
Nuestro país ha sido fuertemente criticado por el presidente de los Estados Unidos y muchos seguidores de él. No duda en demeritar a otros gobiernos, países y personas a través de los medios sociales con una facilidad sorprendente. Sus palabras no pasan desapercibidas y dejaran huella indeleble en las mentes de quienes han sido vapuleados y vilipendiados por sus acciones.
Los hechos ocurridos en Las Vegas son una muestra del desequilibrio decadente de su sociedad permeado por actitudes que facilitan el desequilibrio de las relaciones entre los individuos que conforman ese país.
Antecedentes hay muchos y uno de ellos es el que aconteció el 1 de agosto de 1966 perpetrado por Charles Joseph Whitman en la Universidad de Texas (Austin), matando a 15 personas e hiriendo a 32 en el campus de la universidad.
El domingo 1 de octubre de 2017, Stephen Paddock, hombre blanco de 64 años asesinó a 58 personas e hirió otras 515. Las víctimas habían acudido a un concierto del cantante de country Jason Aldean, aparentemente el francotirador se suicidó antes de que pudieran arrestar.
Hechos semejantes han ocurrido en ese país con gran frecuencia sin que las autoridades estadounidenses sancionen el uso de armas en forma indiscriminada. Un comentario en la red hace alusión, en forma sarcástica, a lo que un psicópata puede conseguir en una tienda en Estados Unidos:
-Me da por favor un rifle de asalto con mira telescópica, 4000 municiones y una caja de penicilina.
El dependiente responde: Perdón caballero pero no le podemos vender penicilina sin receta.
¿Cuál hubiera sido la respuesta si este sujeto no hubiera sido blanco ni estadounidense?
En el supuesto caso de ser de raíces árabes y religión musulmana se le habría catalogado como terrorista y la respuesta mediática, social y del presidente habría sido categórica y quizás destructiva.
O si el francotirador hubiera sido afroamericano. Entonces habría tenido una connotación racista y tal vez como respuesta a los actos provocados por el ala de la supremacía blanca. Ya imagino los comentarios de los medios y quizás del presidente Trump.
Pero si hubiera sido mexicano, en estos momentos no veríamos salir el sol y estaríamos buscando saltar por cualquier puerta de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio. La construcción del muro sería un hecho y las palabras pronunciadas por Donald Trump en su campaña una realidad: México solo envía criminales.
Nada de eso aconteció, afortunadamente.
Los escenarios pudieron ser factibles.
Los hechos mostraron que un hombre blanco, de nacionalidad estadounidense, sin razón aparente decidió disparar y matar a diestra y siniestra quitando la vida a persona inocentes, espectadores de un evento en el que se suponía pasarían un rato agradable en compañía de amigos y seres queridos. La vida de las personas cambió en un instante.
Tal vez surjan críticas, voces, que deploren los hechos pero ninguna reacción importante en contra de las leyes que impidan el uso de armas en los hogares de millones de norte americanos y menos de acciones mediáticas de Donald Trump que demande gestiones ejecutivas para la regulación en la venta y su distribución.
Prefieren que se maten uno a otros sin que esto sea objeto de cobertura por la prensa o los medios de comunicación con tal de continuar con el negocio y genocidio. Mientras tanto en México como el resto de América Latina continuará el trasiego de armamento para fortalecer a la delincuencia organizada y a los ejércitos clandestinos subversivos de otros países.
Seguirá la intromisión de CIA, DEA, FBI y otros elementos del Gobierno estadounidense en materia política, electoral y social para mantener el control y poder de la zona.
Seguirán viendo la paja en el ojo ajeno, olvidando por completo sus defectos, y fallas, incluso más graves, de aquello que critican.
Seguirán los tiroteos y las matanzas.
Solo nos queda aprender de los hechos para buscar soluciones y evitar que esto suceda en nuestro país.
Deberemos empezar por nuestra casa.
¡Hasta la próxima!
Comentarios: dr_rethcuel@yahoo.com



