Aunque el Barrio Arriba es uno de los lugares más antiguos y clásicos de León, nunca deja de sorprender ni de mostrar sorpresas. Una de ellas es el reloj que se instaló en el templo del Señor de la Salud hace unas semanas. Hoy en día, la colonia persiste como esencia misma de todo lo leonés.
Barrio Arriba representa mucho más que un asentamiento urbano: es un fragmento de la ciudad que recuerda el pasado, permanece en el presente y demuestra que queda mucho por registrar en el futuro. Basta con recordar que el reloj, que ahora es novedad en el templo, no se cambiaba desde 1941, es decir, tiempos de la Segunda Guerra Mundial.
El reloj es nuevo, pero la historia del barrio permanece. Más de 400 años lo avalan.
Tan solo el año pasado, a finales de este mismo mes, se celebraron los 100 años de la Parroquia del Señor de la Salud, que concentra la religiosidad de Barrio Arriba, aunque sin duda, hay mucho más que apreciar y ver. Basta con recordar que es donde se lleva a cabo, en septiembre, la tradicional fiesta de los panecitos en honor a San Nicolás Tolentino.
Sin embargo, no todo ha sido perfecto. Barrio Arriba ha enfrentado muchos conflictos y retos. El hecho de que se cerraran muchas tenerías (la curtiduría siempre ha sido una actividad adherida a la esencia de León), así como el Hospital General Regional, hizo que los negocios se vinieran abajo, y durante la pandemia del coronavirus la economía descendió muchísimo más. Aun así, su gente sigue demostrando la vigencia e importancia de este lugar, y su reloj lo deja muy en claro.
