El Viacrucis de León se llena de fe, dolor y esperanza en un histórico Viernes Santo encabezado por el arzobispo Jaime Calderón.
Con el Arco de la Calzada como escenario de fondo y las primeras luces del día iluminando el camino, León vivió este 2025 un Viernes Santo diferente. Por primera vez, el arzobispo Jaime Calderón Calderón encabezó la representación del Viacrucis en el centro histórico, en el marco del Año Jubilar de la Arquidiócesis.
Desde las 9:00 de la mañana, cientos de feligreses acompañaron el recorrido por la calle Madero, siguiendo los pasos del Nazareno y reflexionando no solo sobre el sufrimiento de Jesús, sino también sobre las heridas del presente: la injusticia, la marginación y la indiferencia que siguen marcando a muchas personas.
Este año, la procesión tomó un nuevo sentido con la participación de 20 madres del colectivo Madres Guerreras, mujeres que buscan a sus hijos desaparecidos y que caminaron junto a la representación, orando en silencio, llorando, aferradas a su fe. “Ver a Jesús caer y levantarse me hizo pensar que yo también puedo seguir”, dijo una de ellas.
El Viacrucis concluyó cerca del mediodía con la escena de la crucifixión y el sepelio simbólico dentro del Templo del Sagrario. El arzobispo cerró la jornada con un mensaje de esperanza: “El Señor tiene algo mejor para nosotros.”
Un Viernes Santo que no solo narró la Pasión de Cristo, sino que tocó las pasiones, luchas y esperanzas de quienes caminan con su propia cruz a cuestas.
