
En los Pueblos del Rincón, estos días de fiesta se vive de manera muy tradicional, pues la mayoría de las personas prefieren pasar el 31 de diciembre y el 1ro de enero en compañía de sus seres queridos.
El término de un año civil, para las personas de estos pueblos, representa una gran oportunidad que (su) Dios da de concluir ese periodo, cuando desafortunadamente, algún conocido o familiar se quedó en el camino. Así mismo significa un tiempo de reflexión y valoración sobre las acciones hechas y las omitidas en el año viejo, así como también la oportunidad para lograr la reconciliación con algún ser querido con quien desafortunadamente se encontraban peleados.
Por consiguiente, el inicio de un nuevo año representa una oportunidad de seguir creciendo como persona y de mejorar en comparación al año que acaba de concluir; es un tiempo lleno de metas, sueños, expectativas y oportunidades por cumplir.
MISA “DE GALLO”
La señora Guille, compartió con EL HERALDO la forma en que lleva a cabo esta festividad; comentó que, desde niña a ella, y a sus hermanas y hermanos, los acostumbraron a ir a la parroquia a dar gracias el 31 por la noche, a la anteriormente llamada misa «De Gallo»; denominada de esta forma debido a que el Gallo era el animal que con su cacareo madrugaba y anunciaba para muchos el arranque de un nuevo día.
Esta misa era llevada a cabo a las 11:59 de la noche; hoy en día ya no es a esa hora, pues se recorrió un par de horas antes para que las personas puedan disfrutar del fin del año en casa y en compañía de sus familiares.
Ella es de familia grande, en la que tuvo 8 hermanos y estos a su vez entre 3 y hasta 6 hijos; actualmente su familia está repartida en la Ciudad de México, León, San Francisco del Rincón, y Purísima del Rincón.
Cuando se reúnen todos es lo mejor, se siente personalmente más completa, una mayor cercanía y no hay como estar todos unidos.
RITUALES
Otra tradición muy común durante esa noche, consiste en comer exactamente doce uvas acorde a las doce campanadas. Esta tradición llegó a América Latina proveniente de España y se cree que la idea es que los doce frutos representan los doce meses que están por venir y que, al realizar este acto, se obtendrá buena suerte todo el año venidero.
La idea de recibir un año completamente nuevo emociona a todos por la expectativa de las cosas que se podrán vivir, ver, apreciar, sentir, etc. Una de tantas cosas que la gente anhela es amor, por lo cual, durante esta noche, los románticos utilizan ropa interior de tono rojo que, según la costumbre, atraerá el amor durante el año entrante. De la misma forma, existe la versión del igual en color amarillo, con la cual supuestamente se atraerá la buena suerte y la fortuna económica.
Entro otros que se podrían mencionar, está el ritual de encender todas las luces de la casa durante la noche de año nuevo, estrenar ropa durante la fiesta, sacar maletas de la casa al sonar las campanadas para asegurar muchos viajes, y, en fin, son muchos y algunos un tanto extraños, pero todos nace del deseo de las personas de un cambio en sus vidas con la llegada de un año.
FAMILIA Y UNIÓN
Este tipo de “rituales se han apegado demasiado en nuestra cultura y se disfrutan mucho más cuando toda la familia se reúne.
La señora Guille, como muchas otras familias, tiene parientes en otros Estados de la república y hasta incluso en otro país, por lo regular en Estados Unidos.
Ella tiene dos sobrinos en la Unión Americana, en San José, California y en San Bernardino; desafortunadamente sólo uno pudo obtener “los papeles” para ir y venir y el otro tiene años de no poder pasar estos días en compañía de su familiar.
El sobrino que tiene documentos se llama José, regularmente no viene todos los años a visitarla debido a que los costos de transporte son elevados, puesto que no sólo viaja él, sino también toda su familia: esposa e hijos.
Cuando puede viajar, son miles de kilómetros los que recorre sólo con la intención de volver a ver a sus seres queridos e iniciar un nuevo año a su lado.
Sin embargo, cuando no están físicamente, el teléfono en altavoz es el medio ideal para poder comunicarse toda la familia; ahora bien, con las video llamadas, con mayor razón se sienten más cercanos, pues toda la familia lo puede observar de viva voy y sentirse más cerca y al mismo tiempo constatar que está bien. Sin duda estas herramientas se hicieron sumamente útiles para estas fechas.
Ella está consciente de que el tiempo pasará y diciembre seguirá y volverá a surgir, a lo que mencionó: “Nos vamos nosotros porque diciembre sigue sin ciclo”.
CENA DE AÑO NUEVO
Al término de la celebración religiosa en la parroquia, la familia se va a su hogar para proseguir con la tradicional cena de fin de año, ésta puede variar en cuanto al platillo, pues se puede degustar desde pollo, carne asada, lomo, pastel de carne, pozole, tamales, quesadillas doradas, y hasta tacos de guisado.
En cuanto al postre, los buñuelos son irremplazables, y de beber, el Ponche, y el atole no puede faltar; algunas familias acostumbran ingerir una pequeña copa de sidra; “porque el brindis de media noche no puede faltar”
Así mismo, no falta quien arrime su botella de tequila, refresco de toronja y agua mineral para seguir con la fiesta.
Llegadas las 11:59 del 31 de diciembre, comienza la cuenta regresiva faltando 12 segundos, en honor a los meses del año que está por concluir; cuando llegan al “uno…” todos gritan «feliz año nuevo» y cantan las mañanitas y las golondrinas para despedir al año viejo y dar la bienvenida al año nuevo, después se abrazan y se felicitan.
No falta quien vaya al centro de la reunión y dé unas palabras de agradecimiento.
Hermanas, sobrinos, esposas, hijos, e incluso algunas personas que la señora Guille sabe que están solas, las invita a pasar esa fecha con ellos, en un acto humano y pensando en sus parientes en el extranjero que quizá se encuentren en la misma situación, además de tener la intención de hacer sentir a estas personas más que en familia.
«A veces ellos mismos se reúsan, pero al final las convencemos (ella y sus hermanas)», expresó; “regularmente hacemos intercambio y en ocasiones ellos no tienen esa capacidad económica de participar en él y los sorprendemos con algún detalle”.
Después de la cena, de los abrazos y del intercambio, se abre lugar a contar cuentos con fogatas y quemar bombones en ella. Además de disfrutar de la compañía de quienes los rodean.
«Yo a veces me invento historias para los niños y se quedan completamente picados” mencionó entre risas la señora Guille.
En seguida a eso, ellos (los niños) también se inventan historias solo para convivir.
Estos días son sin duda de convivencia, de seguir transmitiendo mensajes “de amor” así como la señora Guille lo comentó.
EL PORVENIR
Y como en toda convivencia a veces la nostalgia gana, y más cuando se ha perdido a algún ser querido, sin embargo, la risa también aflora y cuando surgen las lágrimas tratan de que las risas les ganen a las lágrimas, porque ella siempre grita animando: «arriba el telón porque la vida continúa” siendo conscientes en todo momento que algunos se van y otros vienen, pero irremediablemente todos nos iremos.
Sin embargo, nuevos retoños o parte de nosotros se quedan en hijos o descendencia, así como en la familia de la Señora Guille, en la que su Padre ya no está en este mundo desde hace ya algunos años, pero tuvo varios hijos y estos a su vez más hijos al grado de festejar el nacimiento de nuevos retoños, como un sobrino suyo que acaba de nacer el 12 de diciembre y que pasará con ellos un primer año nuevo.
Así mismo, en cuanto a las familias lejanas, expresó que hay que esforzarse para reunirse, no hay que esperar a que las personas mueran, pues ¿ya para qué?
«Ya después ni siquiera podremos platicar ni decirnos que nos queremos o que nos caemos gordo» concluyó la señora guille.
Por último, hizo un gran distintivo entre las celebraciones que se llevan a cabo en la Ciudad de México a la que se lleva a cabo en los Pueblos del Rincón:
“Aquí a pesar de que hay mucha gente de otras partes todavía se conserva lo tradicional, más tranquilidad a la hora de celebrar” expuso.